Bloque 01
Capítulo 21
Los símbolos
Prácticas guiadas
Cada práctica incluye un mapa de acción para verlo de un vistazo y una guía completa para trabajarla con calma. Puedes hacerlas en el orden que prefieras.
Práctica 1
Mi diccionario personal de símbolos
Práctica 2
El mismo símbolo, significados distintos
Referencias
- Journal of Analytical Psychology
- International Association for Analytical Psychology (IAAP)
- Psychological Types (Carl Gustav Jung)
Sigue explorando
Capítulo siguiente
Imaginación activa
Idea principal
Para Jung, un símbolo es una imagen que encapsula un significado que aún no ha sido completamente aprehendido por la consciencia, funcionando como mediador de contenidos inconscientes y transformándose con el contexto y la experiencia personal, a diferencia de un signo o una definición fija.
Preguntas frecuentes
- Según Jung, un signo remite a algo conocido con un significado definido, como una señal de tráfico. En cambio, un símbolo conserva una dimensión de significado no plenamente aprehendida y su sentido puede cambiar según el contexto y la relación de la persona con él.
- Para Jung, un símbolo no funciona como una palabra de diccionario con una definición fija. Su significado es dinámico y contextual, y no puede reducirse a una simple equivalencia universal porque expresa algo que aún no puede formularse completamente de otra manera.
- El símbolo es una forma en la que una realidad psicológica todavía parcialmente desconocida puede hacerse presente a la consciencia. No oculta una respuesta preestablecida, sino que participa en la creación de una comprensión que aún no existe del todo, abarcando tanto aspectos conscientes como inconscientes.
- Un símbolo está 'vivo' cuando continúa produciendo preguntas, asociaciones y nuevos significados, y no puede reducirse satisfactoriamente a una sola definición. Mantiene su cualidad transformadora y su capacidad de mediar un desarrollo psicológico, acompañando a la persona y adquiriendo nuevas resonancias con el tiempo.
- No, un objeto no es automáticamente un símbolo. Un objeto adquiere una función simbólica cuando su significado dentro de una experiencia particular excede lo que ya conocemos literalmente. La clave está en si expresa algo que la persona no logra expresar de otra manera.
¿Qué diferencia hay entre un signo y un símbolo según Jung?
¿Por qué un símbolo no es una equivalencia universal para Jung?
¿Cómo funciona el significado de un símbolo en la concepción junguiana?
¿Qué significa que un símbolo esté 'vivo' para Jung?
¿Los objetos cotidianos son automáticamente símbolos según la psicología analítica?
UNIVERSO TÚ
Bloque 01B · Psicología analítica de Carl Gustav Jung
Ruta 04 · Mundo simbólico
Capítulo 21 · Los símbolos
© Universo Tú · Material educativo creado por Universo Tú
Los símbolos según Carl Gustav Jung: cuando una imagen significa más de lo que podemos explicar de inmediato
Hay conceptos de Carl Gustav Jung que se han popularizado tanto que casi han terminado convirtiéndose en otra cosa.
Símbolo es uno de ellos.
En internet encontramos miles de afirmaciones como:
«La serpiente simboliza transformación».
«El círculo simboliza totalidad».
«El mar es el inconsciente».
«Una puerta representa una nueva etapa».
«El árbol representa crecimiento».
«El color negro significa la Sombra».
Y, de nuevo, el problema no consiste en que ninguna de esas relaciones pueda tener sentido.
En determinados contextos, podría tenerlo.
El problema aparece cuando transformamos una posibilidad simbólica en una equivalencia universal.
Porque para Jung un símbolo no funciona como una palabra dentro de un diccionario.
No es:
IMAGEN → DEFINICIÓN.
Es algo bastante más complejo.
En Psychological Types, Jung diferencia precisamente el símbolo de una expresión cuyo significado ya conocemos. Dentro de su concepción, una imagen funciona verdaderamente como símbolo cuando es la mejor formulación disponible de algo cuya naturaleza todavía no está completamente comprendida por la consciencia. La literatura especializada del Journal of Analytical Psychology sitúa esta definición en el §814 de Psychological Types, y la IAAP recoge el papel central que Jung concede al símbolo como mediador de contenidos que no pueden reducirse simplemente a una definición racional. ([Wiley Online Library][1])
Eso significa algo extraordinariamente importante:
Si ya podemos traducir una imagen completamente a una definición conocida, hemos perdido buena parte de aquello que la convertía en símbolo.
Y ésa será la idea central de este capítulo.
Por qué «Los símbolos» pertenece a la Ruta 04 · Mundo simbólico
En el capítulo anterior trabajamos con los sueños.
Aprendimos que Jung no los entendía como simples acertijos que puedan descifrarse mediante un código universal.
También vimos que las imágenes oníricas necesitan:
contexto;
asociaciones personales;
emoción;
situación consciente;
y, cuando procede, amplificación.
Ahora necesitamos comprender por qué.
La respuesta se encuentra en la propia naturaleza del símbolo.
El sueño es, para Jung, una fuente especialmente importante de símbolos naturales, es decir, imágenes que aparecen espontáneamente en la actividad psíquica y cuyo sentido no ha sido diseñado conscientemente de antemano. En sus escritos tardíos sobre símbolos e interpretación de sueños, Jung insiste además en que una misma imagen puede tener significados diferentes —incluso opuestos— para personas distintas, dependiendo de su disposición y situación psicológica. ([IAAP][2])
Por tanto, antes de profundizar en:
arquetipos;
amplificación;
mitos;
mandalas;
alquimia;
función trascendente;
e individuación,
necesitamos responder una pregunta mucho más básica:
¿Qué es realmente un símbolo para Jung?
Empecemos por la diferencia más importante: signo y símbolo
Imagina una señal de tráfico.
Un círculo rojo con una barra blanca horizontal.
Sabemos lo que significa.
Entrada prohibida.
Su finalidad es transmitir un mensaje suficientemente definido.
No queremos que cada conductor encuentre su propio significado profundo.
En este sentido funciona como un signo.
Ahora imagina otra imagen.
Sueñas que encuentras una puerta cerrada en medio de un bosque.
Puedes describirla.
Sabes qué es físicamente:
una puerta.
Pero no sabes todavía qué significa su presencia dentro de ese sueño.
Quizá despierta:
miedo;
curiosidad;
deseo;
recuerdos;
una sensación de prohibición;
una asociación con tu casa de infancia;
una experiencia religiosa;
una decisión actual.
La imagen contiene algo que todavía no puedes agotar mediante una definición.
Ahí entramos en el territorio del símbolo.
La tradición junguiana mantiene precisamente esta diferencia: un signo remite principalmente a algo conocido, mientras que un símbolo conserva una dimensión de significado no plenamente aprehendida. La IAAP señala además que el contexto modifica el significado del símbolo y puede hacer aparecer nuevas capas de sentido.
El símbolo no es misterioso porque alguien haya escondido su significado
Esto también necesita aclararse.
Podríamos imaginar que existe una respuesta correcta detrás de la imagen.
Como un código secreto.
Puerta = cambio.
Serpiente = transformación.
Agua = inconsciente.
Y nuestro trabajo consistiría en averiguar la contraseña.
Pero no es así como funciona la concepción junguiana.
El símbolo es significativo precisamente porque expresa algo que todavía no puede formularse completamente de otra manera.
No es una mala traducción de una frase que ya conocemos.
Es una forma en la que una realidad psicológica todavía parcialmente desconocida puede hacerse presente a la consciencia. La IAAP describe el símbolo como una formación en la que pueden encontrarse aspectos conscientes e inconscientes y cuyo significado puede cambiar o ampliarse según el contexto.
Esto supone una diferencia enorme.
El símbolo no oculta simplemente una respuesta.
El símbolo participa en la creación de una comprensión que todavía no existe del todo.
Un ejemplo sencillo: un anillo
Un anillo es un objeto.
Metal.
Forma circular.
Puede tener un peso determinado.
Un precio.
Un tamaño.
Hasta aquí tenemos propiedades físicas.
Pero un anillo concreto puede convertirse en símbolo de:
una relación;
una promesa;
un compromiso;
una pertenencia;
una pérdida;
una historia familiar.
La IAAP utiliza precisamente el ejemplo del anillo para mostrar cómo un objeto perceptible puede contener una dimensión de significado que va más allá del propio objeto. Y ese significado no queda fijo de una vez para siempre: cambia con la relación y el contexto de la persona.
Para una persona, un anillo puede significar:
amor.
Para otra:
un matrimonio doloroso.
Para otra:
su abuela.
Para otra:
una promesa que nunca cumplió.
El objeto es el mismo.
La realidad simbólica no.
Por eso no existen diccionarios junguianos universales de símbolos
Este punto necesita quedar absolutamente claro porque es una de las mayores deformaciones del pensamiento de Jung en internet.
Podemos estudiar:
mitos;
religiones;
cuentos;
arte;
tradiciones culturales;
alquimia;
folclore.
Y encontraremos imágenes recurrentes.
Jung dedicó una enorme parte de su obra a estudiar precisamente esas recurrencias, desde Symbols of Transformation hasta Psychology and Alchemy y The Archetypes and the Collective Unconscious. ([IAAP][3])
Pero encontrar paralelos no significa convertirlos en equivalencias.
Que el agua aparezca simbólicamente en numerosas tradiciones no significa:
agua = inconsciente.
Que la serpiente tenga una larga historia simbólica no significa:
serpiente = transformación.
Que el círculo aparezca asociado a totalidad en determinados materiales junguianos no significa:
todo círculo que dibujes o sueñes = Self.
El propio trabajo tardío de Jung sobre sueños y símbolos advierte que una misma imagen puede adquirir significados diferentes e incluso contrarios según el soñante. ([IAAP][2])
Ejemplo educativo de Universo Tú: tres personas y una puerta
Tres personas sueñan con una puerta.
Persona A
La puerta pertenece a la habitación del hospital donde murió su padre.
Emoción:
tristeza.
Persona B
La puerta recuerda la entrada de la casa de sus abuelos.
Emoción:
seguridad.
Persona C
La puerta no recuerda ningún lugar conocido.
Está cerrada, pero detrás se escucha música.
Emoción:
curiosidad.
¿Sería riguroso decir a las tres:
«La puerta simboliza una oportunidad»?
No.
Primero debemos comprender:
la puerta concreta;
su contexto;
la relación del soñante con ella;
la emoción;
la historia.
Solo después podremos preguntarnos si existe una dimensión simbólica más amplia.
El símbolo no es solo una imagen visual
Cuando hablamos de símbolos podemos pensar inmediatamente en:
círculos;
mandalas;
animales;
cruces;
árboles.
Pero dentro de una perspectiva junguiana algo puede adquirir función simbólica en muchas formas.
Una imagen.
Una persona onírica.
Un objeto.
Una palabra.
Una historia.
Una acción.
Un ritual.
Un mito.
Una obra artística.
Una figura religiosa.
Incluso determinados acontecimientos pueden ser experimentados simbólicamente cuando parecen expresar algo que excede su sentido inmediato. La IAAP describe el mundo simbólico junguiano como una realidad en la que experiencias, imágenes y producciones culturales pueden contener dimensiones conscientes e inconscientes de significado.
La cuestión no es únicamente:
«¿Qué objeto tengo delante?»
Sino:
«¿Qué está expresando psicológicamente este objeto para esta persona?»
Un objeto no es automáticamente un símbolo
Ésta es una sutileza importante.
Una llave puede ser simplemente:
una llave.
Si estoy buscando las llaves del coche y sueño que las encuentro, quizá el sueño esté relacionado muy directamente con una preocupación cotidiana.
No necesitamos convertirla en:
«la llave del inconsciente».
El objeto adquiere una función simbólica cuando su significado dentro de la experiencia excede aquello que ya conocemos literalmente.
Por eso la actitud con la que nos aproximamos a una imagen es fundamental.
No consiste en:
«todo es símbolo».
Sino en preguntar:
«¿Hay aquí algo que todavía no consigo expresar de otra manera?»
Símbolo y metáfora tampoco son exactamente lo mismo
En el lenguaje cotidiano solemos decir:
«Esto es una metáfora de...»
Por ejemplo:
«La vida es un viaje».
La metáfora construye una relación entre dos cosas.
Pero en la concepción junguiana el símbolo posee una cualidad particular:
no debería poder sustituirse completamente por una explicación conocida.
Si digo:
«el león representa valentía»
y con eso considero agotada toda la imagen, el león ha empezado a funcionar más como una representación convencional.
El símbolo auténticamente vivo conserva más significado que aquello que nuestra explicación puede abarcar.
Por eso una imagen simbólica puede seguir acompañando a una persona durante años y adquirir nuevas resonancias a medida que cambia su vida. La IAAP subraya precisamente esta naturaleza contextual y cambiante del símbolo.
Símbolo y alegoría tampoco deberían confundirse
Una alegoría suele construirse deliberadamente para representar otra cosa.
Por ejemplo, un autor puede crear una figura llamada «Justicia» y hacerla portar una balanza.
Existe una intención relativamente clara.
En cambio, una imagen simbólica —especialmente cuando emerge espontáneamente en un sueño o fantasía— puede contener una dimensión que ni siquiera quien la produce comprende completamente.
Ésta es una diferencia importante para Jung:
el símbolo no es simplemente una ilustración de algo que ya sabemos.
Puede participar en el descubrimiento de algo que aún no sabemos formular.
¿Qué significa que un símbolo esté «vivo»?
Podemos entenderlo de una manera sencilla.
Mientras una imagen continúa produciendo:
preguntas;
asociaciones;
transformaciones;
nuevos significados;
y no puede reducirse satisfactoriamente a una sola definición,
mantiene una cualidad simbólica viva.
En el texto original de Psychological Types, Jung desarrolla precisamente la idea del símbolo como una formación capaz de mediar un desarrollo psicológico mientras contiene un significado todavía no agotado; su discusión de la «forma viva» de Schiller está vinculada a esa función creadora del símbolo. ([Project Gutenberg][4])
Esto explica algo interesante.
Puedes comprender una imagen de cierta manera hoy...
y descubrir otra dimensión diez años después.
No porque el símbolo esté jugando contigo.
Sino porque:
tú también has cambiado.
El significado simbólico depende del contexto
Éste es uno de los principios más útiles.
Un río puede aparecer:
durante un duelo;
durante un enamoramiento;
durante una enfermedad;
durante una mudanza;
durante una etapa creativa.
La imagen no se encuentra aislada.
La IAAP señala expresamente que el significado de un símbolo puede modificarse en función de su contexto y adquirir nuevas formas de significado.
Por eso necesitamos preguntar:
¿Qué está pasando?
¿Quién aparece?
¿Qué ocurrió antes?
¿Qué ocurre después?
¿Cómo me siento?
¿Qué estaba viviendo cuando apareció?
¿Qué asociaciones personales tengo?
La imagen sin contexto es incompleta.
Los símbolos contienen historia personal
Supongamos que alguien sueña repetidamente con una bicicleta.
Podríamos buscar un significado general.
Pero quizá esa bicicleta recuerda:
el primer día que aprendió a montar;
una caída;
su padre;
la sensación de libertad;
el verano;
la infancia.
Todo ese material personal forma parte del campo simbólico.
La IAAP señala que los símbolos pueden contener memoria individual y también resonancias culturales que trascienden la biografía estrictamente personal.
Por eso el trabajo simbólico puede moverse entre dos niveles:
lo personal
y
lo colectivo.
Y aquí entran los arquetipos
Uno de los errores más habituales consiste en decir:
símbolo = arquetipo.
No.
Conviene separarlos.
Dentro del modelo de Jung, el arquetipo se refiere a formas o patrones del inconsciente colectivo, mientras que aquello que llega a la consciencia aparece mediante imágenes, afectos y representaciones concretas. La propia literatura especializada de la IAAP señala que existe una larga discusión dentro de la psicología analítica precisamente porque los términos arquetipo, imagen y símbolo se han confundido con frecuencia. ([IAAP][5])
Podemos decirlo de forma sencilla:
el arquetipo no es una imagen concreta.
Puede manifestarse mediante imágenes.
Y esas imágenes pueden tener función simbólica.
Ejemplo: la Madre
El arquetipo de la Madre no es:
la imagen de una señora concreta.
Ni:
tu madre biológica.
Ni:
una única figura universal.
En materiales individuales puede expresarse mediante:
una madre;
una abuela;
la tierra;
una casa;
un recipiente;
una iglesia;
una figura protectora;
una figura devoradora.
Pero no debemos asignar automáticamente la etiqueta «arquetipo materno» a cualquiera de estas imágenes.
Necesitamos estudiar:
el contexto;
la emoción;
la estructura;
las asociaciones.
La hipótesis arquetípica llega después.
Símbolo y arquetipo: una diferencia práctica
Imagina que sueñas con un árbol.
Primera pregunta
¿Qué árbol es?
Segunda
¿Qué significa personalmente para ti?
Tercera
¿Qué ocurre con él?
Cuarta
¿Qué emoción produce?
Quinta
¿Existe una situación actual relacionada?
Solo después, si la imagen mantiene una fuerza y una amplitud que exceden claramente la biografía personal, podemos investigar:
¿existen paralelos culturales o arquetípicos?
Ése es el momento de la amplificación.
No el primero.
El símbolo puede unir cosas que racionalmente parecen incompatibles
Ésta es una de las ideas más profundas de Jung.
Muchas veces nuestra psicología se encuentra atrapada entre dos posiciones.
Quiero:
independencia
pero también:
pertenencia.
Quiero:
seguridad
pero también:
libertad.
Quiero:
mantener una relación
pero también:
cambiar.
La lógica puede exigir:
A o B.
Pero una imagen simbólica puede contener elementos de ambos.
En Psychological Types, Jung estudia precisamente el símbolo como una formación capaz de reunir aspectos opuestos —consciente e inconsciente, real e imaginario, posiciones psíquicas contrapuestas— sin reducirse simplemente a uno de ellos. ([IAAP][6])
Aquí empieza a aparecer uno de los conceptos centrales de la psicología analítica:
la función trascendente.
¿Qué es la función trascendente y qué tiene que ver con el símbolo?
El nombre puede sonar metafísico.
Pero Jung fue muy explícito al explicar que utilizaba «trascendente» en un sentido psicológico, no sobrenatural.
La función trascendente describe el proceso mediante el cual la confrontación entre contenidos conscientes e inconscientes puede producir una nueva posición psicológica que no sea simplemente la victoria de uno de los dos polos. La IAAP resume este proceso señalando que la función trascendente media entre ambas dimensiones y que de esta confrontación puede surgir una formación simbólica que constituye una nueva posibilidad.
Podemos simplificarlo así:
POSICIÓN A
contra
POSICIÓN B
↓
tensión
↓
aparece algo nuevo que permite relacionarse de otra manera con ambas.
El símbolo puede desempeñar esa función mediadora.
Ejemplo educativo de Universo Tú
Imagina una persona atrapada entre:
«Tengo que ocuparme de todo yo solo».
y
«Necesito que alguien me cuide».
No consigue elegir.
Sueña con una casa donde existe una habitación completamente independiente, pero conectada mediante un pasillo con el resto de la vivienda.
No podemos afirmar:
«la habitación independiente es la solución».
Pero la imagen contiene simultáneamente:
autonomía
y
conexión.
Puede convertirse en un símbolo útil para pensar algo que el razonamiento consciente estaba formulando únicamente como:
independencia O dependencia.
La imagen abre una tercera posibilidad.
Ésta es una buena manera de comprender por qué Jung concede tanto valor psicológico a la formación simbólica.
El símbolo no resuelve un conflicto como una ecuación
Esto es importante.
No ocurre:
problema → símbolo → solución.
La imagen puede mantener una tensión durante bastante tiempo.
Incluso puede resultar incómoda.
El símbolo no siempre proporciona claridad inmediata.
A veces hace lo contrario:
obliga a permanecer con una contradicción que queríamos resolver demasiado pronto.
Por eso trabajar simbólicamente exige cierta tolerancia a:
la incertidumbre;
la ambigüedad;
la contradicción.
El símbolo no es irracional en el sentido de absurdo
Puede contener elementos que no encajan con la lógica cotidiana.
Pero Jung no lo entiende simplemente como algo sin sentido.
En Psychology and Alchemy, la síntesis institucional del volumen 12 describe el símbolo como especialmente adecuado para expresar una realidad psicológica que no puede reducirse satisfactoriamente a categorías como:
mental o material;
racional o irracional;
real o imaginario.
El símbolo puede contener simultáneamente aspectos que nuestro pensamiento conceptual separa. ([IAAP][7])
Por eso su lenguaje puede resultar tan extraño.
Símbolos en los sueños
Los sueños son uno de los terrenos donde esta dinámica se ve con mayor claridad.
Jung considera los sueños una fuente fundamental de símbolos naturales y subraya que su interpretación depende considerablemente del soñante concreto. ([IAAP][2])
Puedes soñar:
una escalera;
un tren;
una boda;
un animal;
una muerte.
Pero el sueño no proporciona un pie de página diciendo:
«esto significa...»
La imagen aparece dentro de una historia.
Y debemos relacionarla con:
emociones;
acciones;
asociaciones;
contexto consciente;
serie de sueños.
Símbolos en fantasías e imaginación
El mundo simbólico no termina cuando despertamos.
Jung trabajó también con:
fantasías;
imágenes espontáneas;
producciones artísticas;
imaginación activa.
En su concepción de la función trascendente, la fantasía desempeña un papel importante porque puede permitir que contenidos conscientes e inconscientes encuentren una forma de expresión común. La IAAP relaciona explícitamente la formación de símbolos con esta tensión entre opuestos y con el proceso creativo de la función trascendente.
Más adelante en el bloque trabajaremos este terreno con mayor detalle.
Símbolos religiosos
Jung dedicó una enorme cantidad de atención a:
cruces;
mandalas;
figuras divinas;
ritos;
mitos religiosos.
Pero es importante comprender desde qué perspectiva.
Su pregunta psicológica no era simplemente:
«¿Es verdadera esta doctrina religiosa?»
Estudiaba la función psicológica de las imágenes y el modo en que podían organizar experiencia y significado.
En sus escritos tardíos recogidos en el volumen 18, Jung analiza la función de los símbolos religiosos y destaca su capacidad para proporcionar sentido y situar a las personas dentro de un marco más amplio de existencia, sin que esa investigación psicológica decida por sí sola la verdad metafísica de una creencia. ([IAAP][2])
Ésta es una distinción esencial.
Psicología no es teología
Si alguien sueña con:
Cristo;
Buda;
una diosa;
un ángel,
la psicología puede preguntar:
¿Qué función psicológica tiene esta imagen?
¿Qué emoción produce?
¿Qué significa para el soñante?
¿Qué contexto cultural existe?
Pero no puede concluir científicamente:
«Esta figura divina ha aparecido objetivamente».
El análisis psicológico y la afirmación religiosa pertenecen a planos distintos.
Símbolos colectivos
Hay imágenes que encontramos a lo largo de:
culturas;
mitologías;
religiones;
cuentos.
Nacimiento.
Muerte.
Viaje.
Héroe.
Madre.
Árbol.
Serpiente.
Sol.
Luna.
Jung relacionó esta recurrencia con su hipótesis del inconsciente colectivo y los arquetipos, que consideraba patrones que no derivaban simplemente de la biografía individual. ([IAAP][5])
Pero esta afirmación pertenece al modelo teórico de Jung.
No debemos presentarla como un hecho neurocientífico actualmente demostrado.
Eso también es parte del rigor de Universo Tú.
Símbolos personales y colectivos pueden mezclarse
Supongamos que alguien sueña con:
un árbol enorme.
Personalmente, el árbol recuerda al nogal de la casa familiar.
Ahí existe una capa biográfica.
Pero el árbol posee además una historia simbólica extraordinariamente extensa en muchas culturas.
Ambas dimensiones pueden coexistir.
El error sería:
ignorar el nogal familiar porque queremos hablar del «Árbol de la Vida».
O hacer lo contrario:
negar cualquier dimensión colectiva porque existe una asociación personal.
El trabajo junguiano puede moverse entre ambos planos.
Aquí aparece la amplificación
En el capítulo anterior ya empezamos a introducirla.
La amplificación consiste en ampliar una imagen mediante paralelos:
mitológicos;
religiosos;
históricos;
artísticos;
culturales.
Pero debe hacerse cuando el material personal no basta o cuando la imagen parece poseer una dimensión más amplia.
No consiste en recopilar significados indiscriminadamente.
Ejemplo: un árbol
Primero:
¿qué árbol?
Después:
¿qué asociaciones personales?
Después:
¿qué emoción?
Después:
¿qué ocurre con él?
Solo entonces podríamos estudiar:
árboles sagrados;
árboles cósmicos;
árboles de vida;
otras tradiciones.
La información cultural debe ampliar.
No reemplazar.
Una regla fundamental de Universo Tú
Podemos formularla así:
PERSONAL PRIMERO · COLECTIVO DESPUÉS · CONCLUSIÓN SIEMPRE ABIERTA
No es una fórmula textual de Jung.
Es una norma educativa de Universo Tú diseñada para evitar interpretaciones prefabricadas.
El símbolo tampoco es una orden
Si sueñas con una puerta abierta no significa:
«debes cruzarla».
Si aparece un viaje:
no significa:
«debes irte».
Si sueñas con una muerte:
no significa:
«tienes que terminar algo».
El símbolo puede abrir comprensión.
No sustituye:
la decisión;
la evidencia;
la responsabilidad.
Símbolo no significa profecía
Trabajar simbólicamente tampoco significa tratar las imágenes como predicciones.
Un símbolo puede relacionarse con:
posibilidades;
tendencias;
temores;
expectativas;
conflictos.
Pero no permite conocer con certeza acontecimientos futuros.
Esta misma prudencia es coherente con la advertencia de Jung de que la interpretación onírica y simbólica depende del individuo y puede adoptar significados muy diferentes según el caso. ([IAAP][2])
El peligro de internet: convertir símbolos en pegatinas
La psicología junguiana se presta extraordinariamente bien al contenido viral.
«Los 10 símbolos que anuncian tu transformación».
«Si sueñas con una serpiente, tu Sombra quiere decirte esto».
«5 señales de que el Self intenta comunicarse contigo».
El problema es que este lenguaje transforma una psicología basada en:
contexto;
complejidad;
ambivalencia;
en un sistema de equivalencias instantáneas.
Eso es precisamente lo que Universo Tú debe evitar.
Una imagen no demuestra que el inconsciente «quiera decir» algo concreto
Podemos decir:
«La imagen puede expresar un proceso que todavía no comprendemos completamente».
Eso es coherente con la noción de símbolo.
Pero afirmar:
«Tu inconsciente te está diciendo que abandones esa relación»
es un salto injustificado.
No tenemos acceso directo a una intención literal del inconsciente de esa manera.
¿Cómo podemos trabajar entonces con un símbolo?
Podemos utilizar una secuencia sencilla.
No es una técnica estandarizada creada por Jung.
Es una propuesta educativa de Universo Tú inspirada en sus principios.
Primero:
describir.
¿Qué aparece realmente?
Después:
sentir.
¿Qué emoción provoca?
Después:
asociar.
¿Qué significa personalmente?
Después:
contextualizar.
¿Qué está ocurriendo en mi vida?
Después:
comparar.
¿Aparece en otros sueños o imágenes?
Después:
amplificar, si es necesario.
¿Qué paralelos culturales pueden enriquecerlo?
Y finalmente:
mantener una hipótesis abierta.
Ejemplo completo: una llave
Una persona sueña con una llave.
Descripción
Una llave antigua y pesada.
Emoción
Curiosidad.
Asociación personal
La llave del taller de su padre.
Recuerdo
Cuando era niño, su padre no le permitía entrar allí.
Situación actual
Está pensando en asumir el negocio familiar.
Ahora el campo simbólico empieza a adquirir profundidad.
Sería demasiado rápido decir:
«Llave = solución».
Quizá la llave se relaciona con:
acceso;
herencia;
autoridad;
padre;
prohibición;
continuidad;
responsabilidad.
La imagen contiene más que una sola explicación.
Ésa es precisamente su riqueza simbólica.
Otro ejemplo: una serpiente
Persona A:
fobia desde la infancia.
Persona B:
trabaja profesionalmente con reptiles.
Persona C:
la serpiente aparece repetidamente en sueños y cambia de forma.
No podemos empezar:
«La serpiente simboliza transformación».
En el tercer caso podría resultar útil, después del trabajo personal, investigar paralelos mitológicos.
Pero solo después.
Símbolo y transformación psicológica
El símbolo adquiere especial importancia para Jung cuando ayuda a que una persona deje de estar atrapada en una oposición rígida.
En Psychological Types, Jung utiliza numerosos ejemplos históricos, religiosos y literarios para estudiar cómo determinadas imágenes pueden funcionar como símbolos de unión entre posiciones psíquicas opuestas. La IAAP resume este papel diciendo que el símbolo puede contener elementos antitéticos y actuar como una posición mediadora. ([IAAP][6])
Por eso el símbolo no es solo algo que representa.
Puede ser algo con lo que la psique trabaja.
El símbolo y la individuación
La individuación, dentro del modelo de Jung, implica desarrollar una relación más amplia entre el ego consciente y el conjunto de la vida psíquica.
Los símbolos adquieren importancia porque pueden permitir que contenidos no suficientemente integrados lleguen a la consciencia sin quedar reducidos inmediatamente a las categorías ya existentes del ego. La IAAP vincula la función trascendente, la formación simbólica y el proceso de individuación precisamente a esta relación dinámica entre consciencia e inconsciente.
Esto no significa que:
ver símbolos
sea igual a:
individuarse.
La individuación es muchísimo más amplia.
El error del coleccionista de símbolos
Podemos leer durante años sobre:
mandalas;
ouroboros;
mercurio;
árboles;
serpientes;
diosas.
Y seguir sin comprender mejor nuestra propia vida.
Conocer un catálogo simbólico no equivale a desarrollar una actitud simbólica.
La pregunta importante sigue siendo:
¿Qué relación tiene esta imagen conmigo, aquí y ahora?
¿Qué es una actitud simbólica?
Podemos explicarla de manera sencilla.
Es la disposición a reconocer que una imagen o experiencia puede contener más significado del que entendemos inmediatamente, sin convertir esa posibilidad en certeza.
No es credulidad.
Tampoco literalidad.
Es curiosidad disciplinada.
Podemos mirar una imagen y decir:
«Quizá aquí haya algo que todavía no entiendo».
Y permanecer con ella.
Ésa es la diferencia entre símbolo y superstición
La actitud simbólica pregunta.
La superstición afirma.
La actitud simbólica dice:
«Quiero explorar qué significa esta imagen en mi experiencia».
La superstición:
«Esta imagen significa necesariamente que ocurrirá X».
Son posiciones completamente distintas.
El símbolo no necesita ser bonito
También conviene recordar esto.
Podemos imaginar símbolos como:
mandalas;
flores;
luz.
Pero una imagen simbólica puede ser:
una herida;
un animal desagradable;
un edificio destruido;
un cadáver;
un objeto vulgar.
Lo simbólico no depende de la belleza.
Depende de su función psicológica.
Tampoco necesita parecer «espiritual»
Un símbolo puede ser:
un móvil;
una carretera;
un ascensor;
una oficina;
una máquina.
La psique utiliza el material disponible en la experiencia de cada persona.
No tenemos que soñar con templos antiguos para entrar en el mundo simbólico.
Símbolos modernos
Imagina una persona que sueña repetidamente con:
baterías que se agotan.
No existe una antigua mitología babilónica sobre smartphones que necesitemos consultar.
Primero podemos explorar:
qué significa personalmente quedarse sin batería;
dependencia;
contacto;
disponibilidad;
energía;
miedo a desconectarse.
El lenguaje simbólico también utiliza imágenes contemporáneas.
¿Un símbolo tiene un único significado?
No es una buena manera de trabajar con él.
La IAAP destaca precisamente que los símbolos pueden contener varias dimensiones, que dependen del contexto y que pueden ocultar y revelar simultáneamente.
Esto no significa:
«cualquier interpretación vale».
Una interpretación debe poder relacionarse razonablemente con:
la imagen;
el soñante;
su contexto;
sus asociaciones;
el resto del material.
No todo vale
Ésta es una distinción esencial.
Si una persona sueña con un caballo y alguien afirma:
«Significa que mañana ganarás dinero»,
necesitamos preguntar:
¿en qué se apoya esa afirmación?
Sin:
contexto;
asociaciones;
estructura;
paralelos pertinentes,
es simplemente una ocurrencia.
El hecho de que el símbolo sea abierto no significa que la interpretación sea arbitraria.
¿Cómo saber si una interpretación simbólica es útil?
No existe una prueba matemática.
Pero podemos utilizar algunos criterios.
Una buena hipótesis debería:
respetar la imagen original;
encajar con las asociaciones personales;
considerar el contexto consciente;
explicar más de un elemento;
no necesitar ignorar datos incómodos;
seguir abierta a revisión;
y, cuando existe una serie, ser compatible con su evolución.
Éstos son criterios educativos de Universo Tú para preservar rigor, no una escala diagnóstica creada por Jung.
Una interpretación no tiene que producir una gran revelación
Quizá descubres:
«Esta imagen me recuerda cuánto echo de menos mi antigua casa».
Eso puede ser suficiente.
No todo símbolo necesita conducir al Self.
No todo sueño es una iniciación.
No toda imagen es arquetípica.
La profundidad no consiste en hacer una interpretación grandiosa.
Consiste en no ir más lejos de lo que permite el material.
Las grandes preguntas del mundo simbólico
Cuando una imagen te impresione, podemos empezar preguntando:
¿Qué estoy viendo realmente?
¿Qué siento?
¿Qué me recuerda?
¿Qué significa personalmente?
¿Qué ocurre con ella?
¿Qué hago yo frente a ella?
¿Qué estaba viviendo cuando apareció?
¿Se repite?
¿Cambia?
¿Existe un conflicto entre dos posiciones?
¿La imagen contiene de algún modo ambas?
¿Necesito amplificarla?
¿O ya tengo suficiente información personal?
¿Estoy intentando cerrarla demasiado rápido?
Mitos sobre los símbolos según Jung que debemos abandonar
«Cada símbolo tiene una definición universal»
No.
El contexto y el soñante son fundamentales. ([IAAP][2])
«Símbolo y signo son lo mismo»
No dentro del vocabulario de Jung. El signo remite a algo básicamente conocido; el símbolo conserva una dimensión no plenamente comprendida. ([Wiley Online Library][1])
«Todo símbolo es un arquetipo»
No. Conviene diferenciar la hipotética estructura arquetípica de sus imágenes y manifestaciones simbólicas. ([IAAP][8])
«Si conozco la mitología ya puedo interpretar símbolos»
No. Los paralelos culturales amplían; no sustituyen la situación individual.
«Una imagen simbólica contiene una orden»
No.
«Los símbolos predicen el futuro»
No existe base para utilizar el concepto junguiano de símbolo como sistema fiable de predicción.
«Cuanto más extraño sea algo, más simbólico es»
No necesariamente.
«Una interpretación complicada es más profunda»
Tampoco.
Lo esencial del capítulo
Un símbolo, en el sentido junguiano, no es simplemente una imagen que sustituye a una definición conocida.
Es una forma de expresión capaz de representar algo cuya naturaleza todavía no está plenamente disponible para la consciencia. Por eso conserva un excedente de significado y puede adquirir nuevas resonancias según la persona, el contexto y el momento vital. ([Wiley Online Library][1])
Puede surgir en:
sueños;
fantasías;
arte;
religión;
mitología;
experiencias personales.
Puede estar profundamente ligado a la historia individual y, en determinados casos, adquirir también una dimensión colectiva o arquetípica dentro del modelo de Jung. ([IAAP][5])
Pero trabajar simbólicamente no significa abandonar el rigor.
Significa aprender a mantener dos cosas simultáneamente:
APERTURA AL SIGNIFICADO
y
PRUDENCIA ANTE LA INTERPRETACIÓN.
La gran diferencia
Podemos mirar una puerta y decir:
«Puerta significa cambio».
Y cerrar la investigación.
O podemos decir:
«Esta puerta aparece en mi sueño. Está cerrada. Me produce curiosidad. Se parece a la puerta del despacho de mi padre. Aparece justo cuando estoy decidiendo si asumir una responsabilidad nueva. En otros sueños estaba más lejos. No sé todavía qué significa, pero empiezo a ver un campo de relaciones».
La segunda respuesta es menos espectacular.
Pero es muchísimo más junguiana.
Porque no mata el símbolo convirtiéndolo demasiado pronto en una etiqueta.
Lo mantiene vivo.
Preguntas clave sobre los símbolos según Carl Jung
¿Qué es un símbolo para Jung?
Es una expresión que apunta a una realidad psicológica cuyo significado no está todavía completamente comprendido por la consciencia. Por eso no puede reducirse sin pérdida a una definición cerrada. ([Wiley Online Library][1])
¿Cuál es la diferencia entre signo y símbolo?
Un signo remite principalmente a algo cuyo significado ya es conocido o convencional; el símbolo conserva una dimensión que excede lo conocido y que requiere interpretación. ([Jungian Sverige][9])
¿Los símbolos tienen significados universales?
No como un diccionario. Determinadas imágenes pueden tener paralelos culturales o arquetípicos, pero Jung insistió en la importancia del contexto individual y en que una misma imagen puede significar cosas diferentes para distintos soñantes. ([IAAP][2])
¿Símbolo y arquetipo son lo mismo?
No. El concepto de arquetipo se refiere a patrones o formas del inconsciente colectivo; las imágenes y símbolos son modos concretos mediante los que determinados contenidos pueden llegar a la experiencia consciente. La literatura contemporánea de la IAAP advierte además de la frecuente confusión terminológica entre arquetipo, imagen y símbolo. ([IAAP][8])
¿Por qué son importantes los símbolos en los sueños?
Porque los sueños constituyen para Jung una fuente especialmente importante de símbolos espontáneos y permiten que contenidos que no están plenamente presentes en la actitud consciente adopten una forma imaginal. ([IAAP][2])
¿Qué relación existe entre símbolo y función trascendente?
Jung relaciona la formación simbólica con la tensión entre posiciones conscientes e inconscientes. La función trascendente describe la aparición de una nueva posición psicológica capaz de mediar entre los opuestos.
¿Un símbolo puede cambiar de significado?
Sí. La IAAP señala que el significado simbólico depende del contexto y puede adquirir nuevas capas conforme cambia la experiencia.
¿Cómo se interpreta un símbolo?
No existe una fórmula universal. Conviene comenzar por la imagen concreta, las emociones, las asociaciones personales y la situación consciente; después puede utilizarse amplificación cuando resulte pertinente.
¿Qué es la amplificación?
Es la ampliación contextual de una imagen mediante paralelos culturales, mitológicos, religiosos o históricos. No debe convertirse en un diccionario ni sustituir el significado personal.
¿Un símbolo es algo sobrenatural?
No necesariamente. En este bloque hablamos del símbolo dentro del modelo psicológico de Jung. Incluso cuando Jung aborda imágenes religiosas o numinosas, el análisis psicológico estudia su función en la psique y no demuestra por sí mismo afirmaciones metafísicas. ([IAAP][2])
