Temporada 5 · Bloque 43

Capítulo 09

Aislamiento social: estar conectado y sentirse solo

Referencias

  1. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine
  2. U.S. Department of Health & Human Services (HHS.gov)
  3. American Psychological Association (APA)
  4. Organización Mundial de la Salud (OMS)
  5. UNICEF

Ayuda pública

Dónde pedir ayuda pública

Servicios oficiales y gratuitos de orientación, atención o emergencia.

Castellón de la Plana

Salud Mental Infantil y Adolescente · Sistema Valenciano de Salud

Cuando una persona joven se aísla durante semanas y aparece tristeza, ansiedad o desconexión escolar, la Unidad de Salud Mental Infantojuvenil del Sistema Valenciano de Salud puede evaluar la situación e intervenir. Se accede desde el pediatra o médico de familia.

Fuente oficial

Servicios Sociales · Ayuntamiento de Castelló

Castellón de la Plana

Servicios Sociales de Castelló puede orientar a las familias sobre recursos comunitarios de apoyo cuando el aislamiento afecta también a la vida en casa o al entorno escolar. Es un servicio gratuito y no sustituye la atención sanitaria de Salud Mental.

Fuente oficial

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Idea principal

El capítulo aborda la compleja relación entre la conexión digital y el aislamiento social en jóvenes, diferenciando el contacto superficial del vínculo emocional genuino y analizando cómo las redes sociales pueden amplificar la soledad, a pesar de sus potenciales beneficios.

Preguntas frecuentes

¿Por qué un joven puede sentirse solo a pesar de estar conectado en redes sociales?
Un joven puede sentirse solo porque la conexión digital a menudo provee contacto y no vínculo. El contacto es rápido y superficial, mientras que el vínculo requiere tiempo, presencia y confianza. Así, muchas interacciones online no satisfacen la necesidad de una conexión emocional profunda. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Cuáles son las diferencias entre contacto digital y vínculo emocional real?
El contacto digital es una interacción rápida y superficial, como un 'me gusta' o un mensaje, que dice 'te he visto'. El vínculo, en cambio, se construye con tiempo, confianza y presencia, y dice 'estoy contigo', implicando seguridad y posibilidad de ser uno mismo. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Cómo puede la hiperconexión digital contribuir al sentimiento de soledad en adolescentes?
La hiperconexión puede generar una ilusión de compañía, pero si un joven solo encuentra estímulos y no acompañamiento real, puede sentirse aún más solo. Ver vidas aparentemente perfectas en redes puede provocar comparación y amplificar la sensación de ausencia y aislamiento. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Qué señales indican un posible aislamiento social relacionado con el uso del móvil en jóvenes?
Algunas señales incluyen pasar muchas horas conectado con pocos planes presenciales, evitar pedir ayuda o hablar de sentimientos, usar el 'scroll' como única forma de evitar la soledad, o sentirse parte de grupos digitales sin una verdadera pertenencia emocional. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Pueden las redes sociales ser beneficiosas para los jóvenes, a pesar de los riesgos de soledad?
Sí, las redes sociales pueden ser beneficiosas al conectar a jóvenes con intereses similares, ofrecer apoyo, información útil y oportunidades de aprendizaje. El impacto depende de factores como la edad, el contexto de uso y las experiencias individuales, siempre que no desplacen interacciones presenciales y significativas. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.

Universo Tú

Introducción

Nunca ha sido tan fácil hablar con alguien.

Un mensaje. Un audio. Una videollamada. Un grupo. Una reacción. Un comentario. Un directo. Una historia. Una notificación.

Y, sin embargo, muchos jóvenes pueden sentirse profundamente solos.

Esta es una de las grandes paradojas de la vida digital: estar conectado no siempre significa sentirse acompañado.

Un adolescente puede tener cientos de contactos y no tener con quién hablar de verdad. Puede recibir likes y sentirse invisible. Puede estar en varios grupos y sentirse fuera. Puede pasar horas en redes y terminar con más vacío que antes.

El problema no es que las redes existan. Tampoco que los jóvenes hablen online. La comunicación digital puede ofrecer apoyo, pertenencia, información, creatividad y comunidad, especialmente para jóvenes que encuentran en internet personas con intereses o experiencias parecidas. National Academies recoge que las redes sociales pueden tener beneficios potenciales para niños y adolescentes, incluyendo conexión social, apoyo y oportunidades de aprendizaje, aunque estos beneficios conviven con riesgos y dependen mucho del contexto de uso. ([CNIBio][1])

La pregunta importante es otra:

¿qué tipo de conexión está recibiendo ese joven?

Porque no toda conexión sostiene. No todo contacto es vínculo. No toda conversación acompaña. No toda presencia digital calma la soledad.

Este capítulo no va de decir que las redes aíslan siempre. Sería falso y demasiado simple. Va de mirar algo más delicado: cómo un joven puede vivir rodeado de mensajes, pantallas y notificaciones, pero sentir que nadie está realmente con él.


1. Contacto no es lo mismo que vínculo

Una de las confusiones más importantes de esta época es pensar que contacto y vínculo son lo mismo.

El contacto puede ser rápido. El vínculo necesita tiempo.

El contacto puede ser una reacción. El vínculo necesita presencia.

El contacto puede decir “te he visto”. El vínculo dice “estoy contigo”.

El contacto puede ocurrir en segundos. El vínculo se construye con confianza.

Un joven puede tener mucho contacto digital y poco vínculo emocional. Puede hablar con muchas personas, pero sentir que no puede mostrarse como está. Puede recibir respuestas, pero no sentirse comprendido. Puede estar siempre disponible, pero no sentirse acompañado.

La salud emocional necesita algo más profundo que interacción. Necesita relaciones donde haya seguridad, escucha, continuidad, cuidado y posibilidad de ser uno mismo sin tener que actuar todo el tiempo.

El aviso del Cirujano General de Estados Unidos sobre soledad y conexión social subraya que la conexión social es importante para la salud y el bienestar, y que la falta de conexión puede afectar tanto a la salud mental como a la salud física. ([HHS.gov][2])

Por eso, cuando hablamos de móviles y adolescentes, no basta con preguntar: “¿hablas con gente?”

También hay que preguntar:

¿Te sientes acompañado? ¿Puedes contar lo que te pasa? ¿Hay alguien que te escuche de verdad? ¿Sientes que perteneces? ¿O solo estás disponible para los demás?


2. La soledad no siempre se ve

La soledad adolescente no siempre aparece como una persona encerrada en su habitación sin hablar con nadie.

A veces se disfraza.

Puede parecer actividad. Puede parecer muchos mensajes. Puede parecer estar siempre online. Puede parecer humor. Puede parecer popularidad. Puede parecer “vida social”.

Pero por dentro puede haber una sensación distinta:

“No tengo a nadie de verdad.” “No puedo contar lo que me pasa.” “Si no escribo yo, nadie me busca.” “Estoy en el grupo, pero no pertenezco.” “Me ven, pero no me conocen.” “Estoy rodeado de gente, pero me siento solo.”

Esto es especialmente importante en adolescentes, porque la pertenencia al grupo tiene mucho peso en esta etapa. La Asociación Americana de Psicología recuerda que los efectos de las redes sociales en adolescentes dependen de factores como la edad, la madurez, las características personales, el contenido, el contexto, las vulnerabilidades previas y el tipo de uso. ([APA][3])

No todos los jóvenes viven internet igual. Para algunos, puede ser un espacio de apoyo. Para otros, puede aumentar comparación, ansiedad, presión social o aislamiento. Por eso necesitamos mirar el caso concreto, no aplicar una frase única para todos.


3. Hiperconectado, pero emocionalmente solo

La hiperconexión puede crear una ilusión de compañía.

Siempre hay algo que mirar. Siempre hay alguien publicando. Siempre hay vídeos. Siempre hay mensajes. Siempre hay grupos. Siempre hay contenido.

Pero la compañía real no depende solo de que haya estímulos.

Un joven puede abrir una aplicación para no sentirse solo y terminar sintiéndose peor. Puede ver planes donde no está, fotos donde no aparece, grupos donde no participa, conversaciones que no controla o vidas que parecen más llenas que la suya.

Ahí la red no acompaña. La red amplifica la ausencia.

La Organización Mundial de la Salud informó en 2024 de un aumento del uso problemático de redes sociales en adolescentes europeos, del 7% en 2018 al 11% en 2022. La OMS relaciona este patrón con dificultad para controlar el uso y consecuencias negativas para el bienestar, aunque esto no significa que todo uso intenso sea problemático. ([Organización Mundial de la Salud][4])

La clave no es contar solo horas de pantalla. La clave es mirar el efecto:

¿el joven sale más acompañado o más vacío? ¿más tranquilo o más ansioso? ¿más conectado con su vida o más comparado? ¿más capaz de hablar o más encerrado? ¿más presente o más ausente?


4. Cuando las redes sustituyen planes reales

Las redes pueden complementar la vida social, pero no deberían sustituirla por completo.

Hablar online puede mantener amistades. Jugar en línea puede crear vínculo. Compartir intereses puede unir. Enviar mensajes puede acompañar.

Pero si casi toda la vida social queda encerrada en la pantalla, el joven puede perder experiencias que el vínculo presencial ofrece de otra manera.

La mirada. El tono. La risa compartida. El silencio cómodo. La presencia física. El gesto espontáneo. El paseo sin objetivo. La comida compartida. El cuerpo junto a otro cuerpo.

No porque lo digital sea “falso”, sino porque lo presencial aporta capas de relación que una pantalla no siempre puede dar.

National Academies plantea que el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes debe entenderse con matices: pueden ofrecer beneficios, pero también riesgos, y no se pueden interpretar sus efectos sin atender al contenido, el contexto y lo que desplazan en la vida cotidiana. ([Academias Nacionales][5])

Una pregunta muy útil para familias y educadores es:

¿qué está ocupando la pantalla que antes ocupaban los vínculos reales?

Si desplaza sueño, movimiento, conversación, planes presenciales, comidas familiares o actividades que daban sentido, conviene intervenir.


5. La soledad detrás del scroll

El scroll puede funcionar como compañía de baja intensidad.

No exige hablar. No exige exponerse. No exige pedir ayuda. No exige decir “me siento solo”.

Solo hay que mirar.

Y mirar puede tapar el vacío durante un rato.

El problema aparece cuando el joven usa el scroll como única forma de no sentirse solo. Porque entonces no aprende a pedir compañía, a iniciar una conversación real, a tolerar un momento de silencio, a expresar necesidad o a construir vínculos más profundos.

La pantalla puede aliviar la soledad durante unos minutos, pero no siempre la resuelve.

A veces incluso la mantiene, porque evita que el joven haga algo más difícil pero más reparador:

escribir a alguien de confianza; salir de la habitación; contar lo que le pasa; pedir ayuda; hacer un plan presencial; hablar con un adulto; mostrar vulnerabilidad.

No estamos hablando de culpar al joven. Estamos hablando de entender el mecanismo.

Cuando algo duele, todos buscamos alivio rápido. El móvil lo ofrece. Pero una vida emocional sana necesita más de una forma de buscar refugio.


6. Grupos digitales: pertenecer o estar dentro sin pertenecer

Los grupos pueden ser maravillosos.

Pueden organizar planes, sostener amistades, compartir humor, acompañar a distancia y crear sensación de comunidad.

Pero también pueden doler.

Un grupo puede incluirte y, aun así, hacerte sentir fuera. Puede haber bromas que no entiendes. Puede haber silencios que interpretas como rechazo. Puede haber conversaciones donde no participas. Puede haber fotos de planes a los que no te invitaron. Puede haber presión por responder siempre. Puede haber miedo a decir algo incorrecto. Puede haber exclusión, humillación o ciberacoso.

UNICEF recuerda que el ciberacoso y las experiencias negativas online pueden tener consecuencias reales para el bienestar, la autoestima y la vida cotidiana de niños y adolescentes, y recomienda que familias y adultos hablen con los jóvenes sobre lo que viven en internet sin minimizarlo. ([The National][6])

La pertenencia digital tiene una trampa: puedes estar dentro del grupo y sentirte solo igualmente.

Por eso no basta con que el adolescente “tenga amigos en WhatsApp”. Hay que mirar cómo se siente en esos espacios.

¿Puede ser él mismo? ¿Se siente respetado? ¿Participa con calma? ¿Le da miedo escribir? ¿Siente presión por contestar? ¿Ese grupo le cuida o le agota?


7. La comparación aumenta la soledad

La comparación no solo afecta a la autoestima. También puede aumentar la sensación de aislamiento.

Cuando un joven ve constantemente planes, fiestas, grupos, parejas, viajes, cumpleaños, quedadas y vidas aparentemente llenas, puede sentir que todo el mundo está viviendo algo menos él.

“Todos tienen grupo.” “Todos salen.” “Todos se divierten.” “Todos tienen pareja.” “Todos encajan.” “Todos tienen una vida mejor.”

Pero las redes muestran fragmentos, no la vida completa.

Un perfil no enseña las discusiones. Una fiesta no enseña la inseguridad. Una sonrisa no enseña la tristeza. Un grupo no enseña la soledad de cada uno. Una historia no enseña lo que pasa después.

La APA recomienda prestar atención al uso de redes centrado en comparación social, especialmente cuando afecta al bienestar, la autoestima o la imagen corporal de los adolescentes. ([APA][3])

Una idea sencilla puede ayudar mucho:

no estás viendo cuánta vida tienen los demás; estás viendo qué parte de su vida han decidido publicar.

Y esa diferencia importa.


8. Cuando internet sí acompaña

Para ser justos, hay que decirlo con claridad: internet también puede acompañar.

Puede ayudar a un joven que se siente raro en su entorno. Puede conectar a personas con intereses parecidos. Puede abrir espacios de apoyo. Puede permitir hablar cuando cuesta hacerlo cara a cara. Puede ofrecer información útil. Puede dar voz a quien se siente invisible. Puede ayudar a mantener amistades a distancia.

UNICEF y National Academies coinciden en una idea de fondo: la vida online puede tener beneficios y riesgos, y el acompañamiento adulto debe ayudar a maximizar lo que conecta y protege, reduciendo lo que daña o aísla. ([CNIBio][1])

Por eso Universo Tú no plantea una guerra contra lo digital.

La pregunta no es “¿online o presencial?”

La pregunta es:

¿esto me conecta o me sustituye? ¿me ayuda a hablar o me esconde? ¿me hace sentir acompañado o comparado? ¿me abre al mundo o me encierra en la habitación? ¿me da apoyo real o solo ruido?

Una red sana no debería dejar al joven más solo de lo que estaba.


9. Señales de aislamiento social relacionado con el móvil

Conviene prestar atención si aparecen varias de estas señales:

  • pasa muchas horas conectado, pero casi no tiene planes presenciales;
  • evita quedar cara a cara aunque diga que habla con gente online;
  • se encierra en su habitación cada vez más;
  • deja actividades que antes disfrutaba;
  • dice que nadie le entiende o que no tiene amigos de verdad;
  • se angustia cuando ve planes donde no está incluido;
  • se compara con grupos o vidas de otros;
  • se muestra más triste, irritable o apagado después de usar redes;
  • usa el móvil para no sentir soledad, pero no busca apoyo real;
  • depende mucho de mensajes para sentirse acompañado;
  • evita conversaciones familiares;
  • se queda fuera de rutinas básicas: sueño, comida, estudio, higiene o movimiento.

Si además aparecen tristeza persistente, ansiedad intensa, autolesiones, ideas de muerte, acoso, humillaciones online, aislamiento grave o cambios bruscos de conducta, conviene pedir ayuda profesional. El aviso del Cirujano General sobre redes sociales y salud mental juvenil recoge preocupaciones sobre exposición a contenidos dañinos, sueño, comparación social y bienestar mental, y subraya que todavía falta evidencia independiente suficiente para afirmar que estas plataformas sean seguras para niños y adolescentes. ([HHS.gov][7])

No se trata de asustarse por cada tarde en casa. Se trata de observar si la vida se está estrechando.


10. Qué pueden hacer las familias

Las familias pueden ayudar mucho si no reducen todo a “sal más” o “deja el móvil”.

A veces el joven no sabe cómo salir. A veces tiene miedo. A veces se siente rechazado. A veces ha perdido práctica social. A veces está agotado. A veces su grupo está solo online. A veces necesita compañía adulta antes de volver al mundo.

Algunas formas útiles de acompañar:

Preguntar sin acusar

En lugar de: “Estás todo el día encerrado.”

Mejor:

“Te noto más solo últimamente.” “¿Cómo te sientes con tu grupo?” “¿Hay alguien con quien puedas hablar de verdad?” “¿Las redes te acompañan o te dejan peor?” “¿Te gustaría que pensáramos un plan pequeño fuera de casa?”

Crear planes pequeños

No hace falta empezar por grandes cambios.

Puede ser caminar. Tomar algo. Ir a comprar. Cocinar juntos. Hacer deporte suave. Ver a un familiar. Quedar con una sola persona. Salir diez minutos.

La vida presencial se recupera poco a poco.

No ridiculizar sus vínculos online

Si el adulto desprecia todo lo digital, el joven se cerrará.

Mejor entender qué encuentra ahí y, desde ahí, ayudarle a equilibrar.

Fomentar espacios donde pertenecer sin actuar

Deporte, música, voluntariado, talleres, cocina, lectura, actividades creativas, grupos pequeños, naturaleza, animales, proyectos manuales.

El objetivo es que el joven tenga lugares donde no todo dependa de publicar, responder o compararse.

Cuidar el sueño y la rutina

El aislamiento empeora cuando se rompe el ritmo básico: dormir mal, comer mal, moverse poco y vivir de noche.

La rutina no lo arregla todo, pero sostiene.

Buscar ayuda si hay sufrimiento

Cuando la soledad se vuelve intensa, persistente o se acompaña de ansiedad, tristeza, autolesiones o aislamiento grave, hay que pedir apoyo profesional.


11. Qué puede hacer el joven

El joven también puede aprender a distinguir entre conexión que alimenta y conexión que vacía.

Algunas preguntas útiles:

¿Con quién hablo y me siento mejor después? ¿Qué redes me dejan más solo? ¿Qué cuentas me hacen compararme? ¿Qué grupos me agotan? ¿A quién podría escribir de forma honesta? ¿Qué plan pequeño podría hacer esta semana fuera de la pantalla? ¿Qué actividad me hace sentir parte de algo sin tener que demostrar nada?

Algunas acciones pequeñas:

  • escribir a una persona concreta, no solo mirar historias;
  • proponer un plan sencillo;
  • salir a caminar sin pantalla durante unos minutos;
  • silenciar cuentas que aumentan la comparación;
  • participar en una actividad presencial;
  • hablar con un adulto de confianza;
  • no usar redes como única respuesta a la soledad;
  • hacer una lista de personas seguras;
  • construir una rutina fuera del móvil.

La soledad no se rompe de golpe. Se rompe con puentes pequeños.

Y a veces el primer puente es decirle a alguien:

“Me estoy sintiendo solo.”


12. Una mirada desde Universo Tú

En Universo Tú no vamos a mirar al joven aislado como alguien que simplemente “no quiere salir”.

A veces no sabe cómo. A veces no se siente suficiente. A veces ha sido herido. A veces está comparándose. A veces está cansado. A veces está dentro de muchos chats, pero fuera de vínculos reales. A veces tiene el móvil lleno de gente y el corazón lleno de silencio.

Por eso, el acompañamiento no puede ser solo quitar pantalla.

Tiene que ser devolver vida.

Devolver presencia. Devolver cuerpo. Devolver conversación. Devolver espacios seguros. Devolver pertenencia real. Devolver planes pequeños. Devolver confianza.

La tecnología puede ser puente, pero no debería convertirse en sustituto de todos los vínculos.

Un joven necesita saber que no tiene que estar disponible todo el tiempo para pertenecer. Que no necesita publicar para existir. Que no necesita recibir mensajes constantes para importar. Que no está solo porque una pantalla esté en silencio. Que puede construir relaciones más profundas que una reacción.

Estar conectado puede ayudar.

Pero sentirse acompañado requiere algo más.

Requiere presencia. Requiere verdad. Requiere tiempo. Requiere vínculos donde uno pueda dejar de actuar.

Y quizá esa sea una de las tareas más importantes de este bloque: recordar que la vida digital puede abrir puertas, pero la salud emocional necesita hogares.


Resumen del capítulo

Estar conectado no siempre significa sentirse acompañado. Muchos jóvenes pueden tener mensajes, grupos, seguidores o actividad online y aun así sentirse solos. La diferencia entre contacto y vínculo es fundamental: el contacto puede ser rápido y frecuente, pero el vínculo necesita seguridad, presencia, confianza y continuidad.

Las redes sociales pueden ofrecer apoyo, comunidad, información y conexión, especialmente para jóvenes que encuentran intereses o experiencias compartidas. Pero también pueden aumentar la comparación, el miedo a quedarse fuera, la sensación de exclusión, el aislamiento presencial o la dependencia del contacto digital.

Acompañar implica no demonizar internet, pero tampoco confundir hiperconexión con bienestar. Familias y educadores pueden ayudar preguntando sin acusar, creando planes pequeños, fomentando actividades presenciales, cuidando rutinas básicas y pidiendo ayuda profesional si la soledad se vuelve intensa, persistente o aparece junto a ansiedad, tristeza, autolesiones, acoso o aislamiento grave.


Preguntas frecuentes

¿Por qué un adolescente puede estar conectado y sentirse solo?

Porque la conexión digital no siempre ofrece vínculo profundo. Un joven puede recibir mensajes, likes o estar en grupos, pero no sentirse escuchado, comprendido o acompañado de verdad.

¿Las redes sociales causan aislamiento social?

No siempre. Las redes pueden ofrecer apoyo, comunidad y conexión, pero también pueden aumentar comparación, presión social o aislamiento si sustituyen la vida presencial, el sueño, las actividades offline o los vínculos reales.

¿Cuál es la diferencia entre contacto digital y vínculo real?

El contacto digital puede ser rápido y frecuente, como mensajes o reacciones. El vínculo real implica confianza, presencia, escucha, continuidad y sensación de seguridad emocional.

¿Qué señales indican aislamiento social en adolescentes?

Algunas señales son encerrarse cada vez más, dejar actividades, evitar planes presenciales, sentirse fuera del grupo, depender del móvil para sentirse acompañado, estar más triste o irritable después de redes y perder rutinas básicas.

¿Cómo ayudar a un joven que se siente solo aunque esté conectado?

Ayuda preguntar sin juicio, no ridiculizar sus vínculos online, crear planes pequeños fuera de pantalla, fomentar actividades donde pueda pertenecer sin actuar, cuidar sueño y rutina, y pedir ayuda profesional si hay tristeza intensa, ansiedad, autolesiones o aislamiento grave.


Fuentes y referencias consultadas

  • National Academies / NCBI Bookshelf: revisión sobre redes sociales y salud adolescente, incluyendo beneficios potenciales como conexión, apoyo social, aprendizaje y comunidad, junto a riesgos que dependen del contexto. ([CNIBio][1])
  • American Psychological Association: recomendaciones sobre uso de redes sociales en adolescentes, destacando que los efectos dependen de edad, madurez, vulnerabilidades, contenido, contexto y forma de uso. ([APA][3])
  • Organización Mundial de la Salud, Oficina Regional para Europa: datos sobre aumento del uso problemático de redes sociales en adolescentes europeos, del 7% en 2018 al 11% en 2022. ([Organización Mundial de la Salud][4])
  • U.S. Surgeon General / HHS: aviso sobre soledad y aislamiento social, y advisory sobre redes sociales y salud mental juvenil. ([HHS.gov][2])
  • UNICEF: orientación sobre redes sociales, ciberacoso, bienestar digital, acompañamiento adulto y seguridad online. ([The National][6])

[1]: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK603438/?utm_source=chatgpt.com "Potential Benefits of Social Media - NCBI" [2]: https://www.hhs.gov/sites/default/files/surgeon-general-social-connection-advisory.pdf?utm_source=chatgpt.com "Our Epidemic of Loneliness and Isolation" [3]: https://www.apa.org/topics/social-media-internet/health-advisory-adolescent-social-media-use?utm_source=chatgpt.com "Health advisory on social media use in adolescence" [4]: https://www.who.int/europe/news/item/25-09-2024-teens--screens-and-mental-health?utm_source=chatgpt.com "Teens, screens and mental health" [5]: https://www.nationalacademies.org/read/27396/chapter/13?utm_source=chatgpt.com "Social Media and Adolescent Health (2024)" [6]: https://www.americanmary.com/?utm_source=chatgpt.com "The National" [7]: https://www.hhs.gov/sites/default/files/sg-youth-mental-health-social-media-advisory.pdf?utm_source=chatgpt.com "Social Media and Youth Mental Health"