Temporada 4 · El aparato digestivo · Bloque 34

Capítulo 08

Gases, hinchazón y fermentación

Explicación clara de por qué se producen gases, distensión abdominal, ruidos intestinales y molestias relacionadas con la fermentación.

Recurso práctico de respiración consciente

Este capítulo cuenta con un recurso de respiración consciente dentro del Bloque 25 de Universo Tú. Puedes practicar una semana completa o ir directamente a la rutina que más encaje con lo que estás viviendo.

Los gases, la hinchazón y la fermentación intestinal son temas muy comunes, pero también muy mal entendidos. Muchas personas los viven con vergüenza, los esconden, los normalizan demasiado o los atribuyen siempre a “haber comido algo que sentó mal”. Sin embargo, detrás de los gases puede haber procesos normales, hábitos, sensibilidad intestinal, microbiota, tipo de fibra, tránsito lento, tránsito rápido, intolerancias, enfermedad digestiva, cirugía intestinal o alteraciones que conviene estudiar.

En Universo Tú, este capítulo parte de una idea importante: tener gases no significa automáticamente estar enfermo. El intestino produce gas como parte de su funcionamiento normal. Pero también hay situaciones en las que el gas, la distensión o la hinchazón dejan de ser una molestia puntual y empiezan a afectar a la vida diaria.

El NIDDK, organismo de los National Institutes of Health de Estados Unidos, explica que los síntomas habituales relacionados con gas en el tubo digestivo incluyen eructos, hinchazón, distensión abdominal y expulsión de gases. También señala que algo de gas es normal, especialmente durante o después de las comidas.

La pregunta no es si el gas existe. La pregunta es: cuándo es normal, cuándo se vuelve excesivo y cuándo puede estar avisando de algo más.

Primero: qué son los gases intestinales

Los gases intestinales son una mezcla de aire y gases producidos dentro del tubo digestivo. Parte del gas entra porque tragamos aire al comer, beber, hablar, masticar chicle, fumar, beber con pajita o tomar bebidas con gas. Otra parte se produce dentro del intestino, sobre todo cuando bacterias intestinales fermentan ciertos restos alimentarios que no se han digerido por completo.

El NIDDK explica que el gas entra en el tubo digestivo principalmente de dos maneras: cuando tragamos aire y cuando bacterias del intestino grueso descomponen ciertos carbohidratos no digeridos.

Esta segunda vía es fundamental en este capítulo: la fermentación.

La fermentación intestinal no es algo malo en sí mismo. Es una actividad normal de la microbiota. El problema aparece cuando se produce demasiado gas, cuando el intestino es muy sensible, cuando el gas se queda atrapado, cuando hay distensión visible, cuando aparece dolor o cuando se asocia a otros síntomas.

Qué es la fermentación intestinal

La fermentación intestinal es el proceso mediante el cual bacterias de la microbiota descomponen ciertos restos alimentarios, especialmente carbohidratos y fibras que el intestino delgado no ha absorbido completamente.

El intestino humano no puede digerir todos los tipos de fibra. Algunas fibras y carbohidratos llegan al intestino grueso, donde las bacterias los fermentan. Durante este proceso se pueden producir sustancias útiles, como ácidos grasos de cadena corta, pero también gases como hidrógeno, dióxido de carbono y, en algunas personas, metano.

La Harvard T.H. Chan School of Public Health, en sus recursos sobre microbioma y fibra, explica que las fibras no digeribles pueden ser fermentadas por bacterias intestinales y producir ácidos grasos de cadena corta. Esta es una parte beneficiosa de la relación entre alimentación, microbiota y salud intestinal.

Pero esa misma fermentación también puede producir gas. Por eso un alimento puede ser saludable y, al mismo tiempo, provocar hinchazón en una persona concreta.

Esta idea es clave: que un alimento sea sano no significa que siempre sea bien tolerado.

Gases no significa siempre mala digestión

Una de las confusiones más habituales es pensar que si un alimento produce gases, entonces es malo. No siempre.

Legumbres, algunas verduras, frutas, cereales integrales, frutos secos, semillas y alimentos ricos en fibra pueden favorecer la actividad de la microbiota. Pero también pueden aumentar la producción de gases, especialmente si se introducen de golpe, si la persona tiene intestino sensible, si hay tránsito lento, si hay síndrome de intestino irritable, si hay enfermedad inflamatoria activa o si existe una cirugía digestiva reciente.

Esto no significa que haya que eliminar todos esos alimentos. Significa que hay que adaptarlos.

A veces ayuda introducirlos poco a poco. A veces ayuda cambiar la forma de cocción. A veces ayuda retirar temporalmente algunos alimentos. A veces ayuda triturar, pelar, remojar o fermentar. A veces hace falta una pauta profesional. Y a veces el problema no es el alimento, sino la enfermedad de base.

En Universo Tú evitamos el mensaje simplista de “esto es bueno” o “esto es malo”. Preferimos hablar de tolerancia, contexto y señales.

Hinchazón abdominal y distensión: no son exactamente lo mismo

En lenguaje cotidiano muchas personas usan “hinchazón” para todo. Pero conviene diferenciar dos conceptos.

La hinchazón abdominal suele referirse a la sensación subjetiva de abdomen lleno, tenso, pesado o inflamado. Una persona puede sentirse muy hinchada aunque el abdomen no haya aumentado mucho de tamaño.

La distensión abdominal suele referirse a un aumento visible o medible del perímetro abdominal. Es decir, el abdomen realmente se expande.

La Cleveland Clinic explica que el exceso de gas puede causar dolor abdominal, calambres o sensación de plenitud y tensión, y que el abdomen puede sentirse como un globo demasiado inflado. También diferencia la sensación de hinchazón de la distensión visible.

Esta diferencia importa porque algunas personas tienen mucho malestar con poca distensión visible, mientras otras tienen un abdomen que se expande claramente después de comer. En ambos casos, el síntoma merece ser escuchado si afecta a la vida diaria.

Por qué puede haber gases e hinchazón

Los gases y la hinchazón pueden aparecer por muchas razones.

Puede haber más aire tragado. Puede haber más fermentación. Puede haber tránsito lento. Puede haber estreñimiento. Puede haber diarrea. Puede haber intolerancia a la lactosa o a la fructosa. Puede haber sensibilidad a alimentos ricos en FODMAP. Puede haber síndrome de intestino irritable. Puede haber enfermedad inflamatoria intestinal. Puede haber enfermedad celíaca. Puede haber sobrecrecimiento bacteriano en intestino delgado, conocido como SIBO. Puede haber alteraciones después de una cirugía digestiva. Puede haber medicamentos que cambian el tránsito o la microbiota. Puede haber estrés y mayor sensibilidad visceral.

Por eso no es correcto decir siempre “son gases” como si eso cerrara el tema. Los gases pueden ser el síntoma visible de procesos muy distintos.

La Mayo Clinic señala que el exceso de gas puede ser síntoma de condiciones intestinales como enfermedad celíaca, síndrome de intestino irritable o gastroparesia. También menciona que el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado puede causar exceso de gas, diarrea y pérdida de peso.

El papel del tránsito intestinal

El tránsito intestinal influye mucho en los gases.

Si el tránsito va lento, el contenido permanece más tiempo en el intestino grueso. Esto puede favorecer más fermentación, más acumulación de gas, más distensión y sensación de pesadez.

Si hay estreñimiento, el gas puede quedar más atrapado. La persona puede sentir presión, dolor, abdomen duro o sensación de no poder expulsar bien.

Si el tránsito va rápido, puede haber diarrea, urgencia y fermentación alterada. En algunas personas, la entrada rápida de ciertos carbohidratos al colon puede aumentar gas y líquido.

Por eso gases, diarrea y estreñimiento no son mundos separados. Muchas veces están conectados por el tránsito, la microbiota, el agua, la fibra y la sensibilidad del intestino.

El papel de la microbiota

La microbiota del intestino grueso participa en la fermentación. Esto puede ser beneficioso cuando produce sustancias útiles, como ácidos grasos de cadena corta. Pero también puede generar gases.

En el capítulo anterior vimos que la microbiota del intestino grueso no es una moda: es un ecosistema real. En este capítulo damos un paso más: ese ecosistema produce actividad. Y una parte visible de esa actividad son los gases.

No todas las microbiotas fermentan igual. No todas las personas producen el mismo tipo de gas. Algunas producen más hidrógeno. Otras pueden producir más metano. El metano se ha estudiado especialmente por su relación con tránsito más lento y estreñimiento en algunas personas, aunque no debe interpretarse de forma simplista.

Lo importante es entender que la microbiota participa, pero no lo explica todo. Si hay gases intensos, dolor, diarrea persistente, pérdida de peso o señales de alarma, no basta con decir “será la flora”.

FODMAP: cuando algunos carbohidratos fermentan demasiado

Los FODMAP son ciertos carbohidratos de cadena corta que se absorben mal en algunas personas y pueden fermentar en el intestino. Están presentes en alimentos muy variados: algunas frutas, algunas verduras, trigo, centeno, legumbres, lácteos con lactosa, ciertos edulcorantes y otros productos.

La Monash University, referencia mundial en investigación sobre dieta baja en FODMAP, explica que esta estrategia limita alimentos que pueden agravar síntomas del síndrome de intestino irritable como hinchazón, gases y dolor. También explica que estos alimentos son ricos en un grupo de azúcares llamados FODMAP.

El American College of Gastroenterology señala que una dieta baja en FODMAP puede mejorar síntomas en personas con síndrome de intestino irritable y otros trastornos gastrointestinales, especialmente cuando existe relación entre comida y síntomas. También recuerda que debe aplicarse por fases: eliminación corta, reintroducción y personalización.

Esto es muy importante: la dieta baja en FODMAP no debe convertirse en una dieta restrictiva eterna. No se trata de quitar alimentos para siempre, sino de identificar qué grupos causan síntomas en una persona concreta y luego personalizar.

En personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, riesgo de malnutrición, enfermedad digestiva compleja, cirugía intestinal o pérdida de peso, debe hacerse con supervisión profesional.

Gases y síndrome de intestino irritable

El síndrome de intestino irritable puede incluir dolor abdominal, cambios en el ritmo intestinal, diarrea, estreñimiento o ambos. La hinchazón es una queja muy frecuente en muchas personas con este trastorno.

Pero es importante decir algo: el síndrome de intestino irritable no significa que “todo esté en la cabeza”. Es un trastorno de la interacción intestino-cerebro, donde pueden influir motilidad, sensibilidad visceral, microbiota, sistema nervioso, alimentación, estrés y otros factores.

La dieta baja en FODMAP puede ayudar en algunas personas con intestino irritable, pero no en todas. También pueden ser útiles otras estrategias según el caso: fibra soluble como psyllium, tratamientos médicos específicos, manejo del estrés, ejercicio, terapia psicológica dirigida al intestino o medicación pautada.

El mensaje no es “tienes gases, tienes intestino irritable”. El mensaje es: si hay gases, hinchazón y cambios del ritmo intestinal persistentes, conviene estudiar el contexto.

SIBO: cuando hay bacterias donde no deberían estar en tanta cantidad

El SIBO, o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, ocurre cuando hay un exceso de bacterias en el intestino delgado. Esto puede producir síntomas como hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea, malabsorción y, en algunos casos, pérdida de peso o déficits nutricionales.

NCBI Bookshelf / StatPearls explica que las manifestaciones clásicas del sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado incluyen malestar abdominal, hinchazón, flatulencia y diarrea acuosa crónica. También señala que puede haber pérdida de peso y déficits como vitamina B12 en algunos casos.

Esto no significa que toda persona con gases tenga SIBO. Hoy se habla mucho de SIBO, a veces demasiado rápido. Los síntomas son inespecíficos y pueden parecerse a otros problemas digestivos.

Por eso, si se sospecha SIBO, debe valorarlo un profesional sanitario. No conviene autodiagnosticarse ni iniciar tratamientos por cuenta propia.

Gases después de antibióticos

Los antibióticos pueden ser necesarios, pero también pueden alterar la microbiota intestinal. Después de un tratamiento antibiótico, algunas personas notan diarrea, gases, hinchazón o cambios del ritmo intestinal.

En la mayoría de los casos, los síntomas pueden ser transitorios. Pero si aparece diarrea intensa, fiebre, dolor, sangre, empeoramiento importante o deshidratación, hay que consultar.

También hay que recordar que no todos los probióticos sirven para prevenir o tratar cualquier problema tras antibióticos. El NIH / NCCIH explica que los probióticos pueden tener utilidad en algunos contextos, pero también recuerda que no todos tienen la misma evidencia ni la misma seguridad. En personas inmunodeprimidas, con enfermedad grave o cirugía reciente, conviene consultar antes de tomarlos.

Gases después de cirugía digestiva

Después de una cirugía intestinal, los gases y la hinchazón pueden cambiar. El tránsito puede ir más rápido o más lento. La anatomía puede haber cambiado. Puede haber menos superficie de absorción. Puede haberse perdido la válvula ileocecal. Puede haber adherencias, cambios de movilidad, inflamación residual, alteraciones de microbiota o dificultades para tolerar ciertos alimentos.

Tras una cirugía, no todo gas es grave. Pero tampoco hay que ignorarlo si se acompaña de dolor intenso, vómitos, fiebre, distensión marcada, imposibilidad de expulsar gases o heces, diarrea intensa, sangre, pérdida de peso o empeoramiento progresivo.

En personas operadas, la distensión abdominal intensa y la imposibilidad de expulsar gases pueden ser señales que requieren valoración médica, especialmente si hay dolor o vómitos.

Gases, hinchazón y enfermedad inflamatoria intestinal

En Crohn y colitis ulcerosa pueden aparecer gases e hinchazón por múltiples motivos: inflamación activa, cambios del tránsito, estenosis, cirugía previa, intolerancias, alteraciones de la microbiota, SIBO, dieta, medicamentos o sensibilidad intestinal.

Pero hay que ser muy claros: en una persona con enfermedad inflamatoria intestinal, no se debe atribuir todo a “gases” sin valorar otros signos.

Si hay diarrea persistente, sangre, fiebre, pérdida de peso, dolor importante, anemia, cansancio extremo o síntomas nocturnos, hay que descartar actividad inflamatoria u otras complicaciones.

Los gases pueden ser un síntoma más. Pero no deben tapar señales importantes.

Gases y alimentación antiinflamatoria mediterránea

Una alimentación mediterránea, rica en alimentos reales, aceite de oliva virgen extra, verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado, puede ser una base saludable para muchas personas. Pero en digestivo siempre hay que añadir una frase: según tolerancia.

Dentro de Universo Tú, el Bloque 22 de Alimentación antiinflamatoria mediterránea puede servir como recurso práctico, especialmente con las recetas estacionales de verano, otoño, invierno y primavera. Pero una persona con gases intensos, brote inflamatorio, estenosis, cirugía reciente o diarrea activa puede necesitar adaptar texturas, fibra, cantidades, cocción y alimentos concretos.

La salud digestiva no se cuida solo con “lo sano”. Se cuida con lo sano, lo tolerable y lo adecuado al momento.

Qué ayuda a reducir gases e hinchazón

Algunas medidas generales pueden ayudar, siempre adaptadas a cada persona:

Comer despacio. Masticar bien. Evitar tragar demasiado aire. Reducir bebidas con gas si empeoran síntomas. Introducir fibra poco a poco. Observar qué alimentos producen más síntomas. Evitar cambios bruscos de dieta. Moverse suavemente después de comer. Tratar el estreñimiento si está presente. No abusar de chicles, pajitas o edulcorantes si empeoran gases. Consultar si hay síntomas persistentes o señales de alarma.

La Mayo Clinic recomienda, para reducir gases, revisar hábitos que favorecen tragar aire, limitar alimentos que producen más gas si empeoran síntomas y consultar cuando los síntomas son persistentes o preocupantes.

No se trata de eliminar media dieta sin criterio. Se trata de identificar patrones y actuar con inteligencia.

Lo que no conviene hacer

No conviene automedicarse de forma repetida sin saber la causa.

No conviene culparse por tener gases.

No conviene eliminar alimentos saludables de forma indefinida sin una razón clara.

No conviene seguir dietas restrictivas extremas sin supervisión.

No conviene comprar suplementos caros pensando que la microbiota se arregla en una semana.

No conviene atribuir todos los síntomas al estrés.

No conviene normalizar sangre, fiebre, pérdida de peso, dolor intenso o diarrea persistente.

Y no conviene pensar que porque algo sea frecuente, no merece atención.

Los gases son frecuentes. La hinchazón es frecuente. Pero la intensidad, la duración y los síntomas acompañantes cambian el significado.

Señales de alarma

Conviene consultar con un profesional sanitario si los gases o la hinchazón se acompañan de sangre en las heces, heces negras, diarrea persistente, estreñimiento nuevo y mantenido, dolor abdominal intenso, fiebre, vómitos persistentes, pérdida de peso sin explicación, anemia, cansancio extremo, diarrea nocturna, distensión abdominal progresiva, dificultad para expulsar gases o heces, deshidratación o empeoramiento después de una cirugía digestiva.

También conviene consultar si los síntomas afectan claramente a la vida diaria, si obligan a restringir mucho la dieta o si aparecen en una persona con Crohn, colitis ulcerosa, celiaquía, cirugía intestinal, antecedentes de cáncer digestivo o pérdida de peso.

Una mirada profunda

Los gases no son solo aire.

Son una señal de actividad digestiva. Son una consecuencia de lo que comemos, de cómo lo digerimos, de cómo fermenta la microbiota, de cómo se mueve el intestino y de cómo siente el cuerpo.

La hinchazón no es solo estética. Puede ser presión, dolor, incomodidad, miedo a comer, vergüenza, inseguridad y cansancio.

La fermentación no es mala. Es parte de la vida del intestino grueso. Pero cuando se desregula, cuando se vuelve excesiva o cuando aparece en un intestino sensible o enfermo, puede condicionar mucho la vida diaria.

En Universo Tú queremos hablar de esto sin tabú y sin exageración. Porque el cuerpo produce gases. Porque evacuar, fermentar, hincharse o sentir presión abdominal no debería vivirse con vergüenza. Pero tampoco debe ignorarse cuando se convierte en sufrimiento.

Conclusión

Los gases, la hinchazón y la fermentación intestinal forman parte del funcionamiento normal del intestino grueso. La microbiota fermenta ciertos restos alimentarios, especialmente fibras y carbohidratos no digeridos, y durante ese proceso puede producir gases. Esto puede ser normal y compatible con una digestión saludable.

Pero cuando los gases son intensos, la hinchazón es frecuente, hay distensión visible, aparece dolor o se asocian síntomas como diarrea, estreñimiento nuevo, sangre, fiebre, vómitos, pérdida de peso, anemia o síntomas nocturnos, conviene consultar.

No todo gas es enfermedad. No toda hinchazón es grave. Pero tampoco todo debe atribuirse a “será algo que he comido”.

En este Bloque 34 de Universo Tú, seguimos entendiendo el intestino grueso desde cero, con una mirada médica, humana y práctica. Porque conocer el cuerpo no es obsesionarse con él. Es aprender a escuchar sus señales con más calma, más criterio y más respeto.


Preguntas frecuentes

¿Por qué se producen los gases intestinales?

Los gases intestinales se producen principalmente por aire tragado y por la fermentación de ciertos carbohidratos no digeridos por bacterias del intestino grueso.

¿Qué es la fermentación intestinal?

La fermentación intestinal es el proceso por el que bacterias de la microbiota descomponen fibras y otros restos alimentarios no digeridos. Puede producir sustancias útiles, como ácidos grasos de cadena corta, y también gases.

¿La hinchazón abdominal siempre es mala?

No. La hinchazón puede aparecer de forma puntual después de comer o por fermentación normal. Pero si es intensa, persistente, dolorosa o se acompaña de pérdida de peso, fiebre, sangre, diarrea o vómitos, debe valorarse.

¿Qué diferencia hay entre hinchazón y distensión abdominal?

La hinchazón suele ser una sensación de abdomen lleno, tenso o pesado. La distensión abdominal implica un aumento visible o medible del tamaño del abdomen.

¿Qué alimentos pueden producir más gases?

Algunos alimentos ricos en fibra o carbohidratos fermentables pueden producir más gases en personas sensibles, como legumbres, ciertas verduras, algunas frutas, cereales con trigo o centeno, lácteos con lactosa y edulcorantes tipo polioles. La tolerancia varía mucho entre personas.

¿Qué son los FODMAP?

Los FODMAP son carbohidratos fermentables que pueden absorberse mal y producir gases, hinchazón, dolor o cambios del ritmo intestinal en personas sensibles, especialmente con síndrome de intestino irritable.

¿Los gases pueden ser síntoma de SIBO?

Sí, el SIBO puede causar gases, hinchazón, dolor abdominal y diarrea, pero esos síntomas son inespecíficos. No toda persona con gases tiene SIBO, y el diagnóstico debe hacerlo un profesional sanitario.

¿Cuándo hay que consultar por gases o hinchazón?

Conviene consultar si los gases o la hinchazón son persistentes, intensos, afectan a la vida diaria o se acompañan de sangre, fiebre, pérdida de peso, vómitos, diarrea persistente, estreñimiento nuevo, anemia, dolor intenso o distensión progresiva.


Fuentes y referencias consultadas

Para elaborar este capítulo se han consultado fuentes médicas, académicas y divulgativas de primer nivel:

  • NIDDK / NIH, por su información sobre gas en el tubo digestivo, síntomas habituales, eructos, hinchazón, distensión y producción de gas por aire tragado y bacterias del intestino grueso.
  • Cleveland Clinic, por su explicación sobre gases, dolor por gas, hinchazón, distensión abdominal y sensación de plenitud o presión.
  • Mayo Clinic, por su información clínica sobre gases, dolor por gas, causas digestivas, condiciones asociadas y consejos para reducir síntomas.
  • Harvard T.H. Chan School of Public Health, por su información sobre fibra, microbioma, fermentación y producción de ácidos grasos de cadena corta.
  • Monash University, por su investigación y recursos sobre dieta baja en FODMAP, carbohidratos fermentables, hinchazón, gases y síndrome de intestino irritable.
  • American College of Gastroenterology, por su información y recomendaciones sobre dieta baja en FODMAP, fases de eliminación, reintroducción y personalización.
  • NCBI Bookshelf / StatPearls, por su revisión sobre sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, síntomas como hinchazón, flatulencia, diarrea y malabsorción.
  • NIH / NCCIH, por su información sobre probióticos, utilidad, límites de evidencia y seguridad.
  • Mayo Clinic y Cleveland Clinic, como fuentes clínicas generales sobre señales de alarma, síntomas digestivos persistentes y necesidad de valoración médica.

Aclaración editorial de Universo Tú

Este contenido tiene una finalidad informativa, educativa y de acompañamiento. No sustituye una consulta médica, un diagnóstico ni un tratamiento profesional.

Si los gases, la hinchazón o la distensión se acompañan de dolor abdominal intenso, sangre en las heces, heces negras, fiebre, pérdida de peso, vómitos persistentes, diarrea prolongada, estreñimiento nuevo, anemia, deshidratación, diarrea nocturna, distensión progresiva, imposibilidad de expulsar gases o heces, empeoramiento tras cirugía digestiva o cualquier señal preocupante, es importante consultar con un profesional sanitario.

En Universo Tú, la información se ofrece para ayudar a comprender el cuerpo con más claridad, no para generar miedo ni para reemplazar la atención médica.

Idea principal

Los gases, la hinchazón y la fermentación son parte del funcionamiento normal del intestino, pero su intensidad o persistencia, especialmente con otros síntomas, pueden ser una señal de alerta que requiere atención profesional.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los gases intestinales y por qué se producen?
Los gases intestinales son una mezcla de aire tragado y gases producidos por la fermentación de restos alimentarios no digeridos en el intestino grueso. Las bacterias de la microbiota intestinal son las principales responsables de esta fermentación. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Cuál es la diferencia entre hinchazón abdominal y distensión abdominal?
La hinchazón abdominal es una sensación subjetiva de plenitud o tensión en el abdomen, mientras que la distensión abdominal es un aumento visible o medible del perímetro abdominal. Ambas pueden estar relacionadas con el gas intestinal, pero la distensión implica un cambio físico observable. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Es la fermentación intestinal siempre algo negativo?
No, la fermentación intestinal es una actividad normal y beneficiosa de la microbiota, que descompone carbohidratos no digeridos y puede producir sustancias útiles como ácidos grasos de cadena corta. Sin embargo, puede volverse problemática si produce un exceso de gas o se asocia con dolor y otros síntomas. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Cuándo debo preocuparme por los gases y la hinchazón abdominal?
Debes preocuparte si los gases e hinchazón son intensos, persistentes, o si aparecen junto a dolor, diarrea, sangre, pérdida de peso o fiebre, ya que pueden indicar un problema digestivo que conviene estudiar. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Qué papel juegan los FODMAP en los gases y la hinchazón?
Los FODMAP son ciertos carbohidratos de cadena corta que se absorben mal en algunas personas y pueden fermentar en el intestino, provocando síntomas como hinchazón, gases y dolor, especialmente en personas con síndrome de intestino irritable. Una dieta baja en FODMAP puede ser una estrategia útil bajo supervisión profesional. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.

Referencias

  1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK)
  2. Harvard T.H. Chan School of Public Health
  3. Cleveland Clinic
  4. Mayo Clinic
  5. Monash University