Temporada 4 · El aparato digestivo · Bloque 32

Capítulo 09

Gastroparesia y trastornos del vaciamiento

Recurso práctico de respiración consciente

Este capítulo cuenta con un recurso de respiración consciente dentro del Bloque 25 de Universo Tú. Puedes practicar una semana completa o ir directamente a la rutina que más encaje con lo que estás viviendo.

Bienvenidos a Universo Tú.

Hay problemas digestivos que no siempre se ven desde fuera, pero que pueden cambiar por completo la vida diaria de una persona.

La gastroparesia es uno de ellos.

A veces empieza como una digestión pesada.

Como náuseas.

Como sensación de llenarse enseguida.

Como vómitos.

Como hinchazón.

Como una comida que parece quedarse atrapada durante horas en el estómago.

Como una pérdida de peso que nadie entiende.

Como una diabetes que se vuelve más difícil de controlar.

Como visitas repetidas a urgencias por vómitos, deshidratación o dolor.

Y muchas veces, antes de llegar al diagnóstico, la persona escucha frases como:

“Será ansiedad.”

“Come menos.”

“Eso es nervioso.”

“Tienes el estómago lento.”

“Es una mala digestión.”

“Será reflujo.”

“Será gastritis.”

Pero la gastroparesia no es simplemente “digerir lento”.

Y no es una molestia menor cuando se vuelve intensa.

La gastroparesia es un trastorno del vaciamiento gástrico. Significa que el estómago tarda demasiado en vaciar su contenido hacia el intestino delgado, sin que exista una obstrucción mecánica que lo bloquee.

Dicho de forma sencilla:

El alimento entra en el estómago.

El estómago debería triturarlo, mezclarlo y enviarlo poco a poco al duodeno.

Pero ese movimiento se retrasa.

La comida se queda demasiado tiempo.

Y cuando eso ocurre una y otra vez, pueden aparecer síntomas, desnutrición, deshidratación, alteraciones de sales minerales, bezoares, pérdida de peso, problemas con la glucosa y necesidad de ingresos hospitalarios.

En este capítulo de Universo Tú vamos a explicar desde cero qué es la gastroparesia, qué significa vaciamiento gástrico, por qué puede fallar, qué daños puede producir, cómo se diagnostica, qué pruebas pueden hacerte, qué puede pasar si se complica, qué ocurre durante una hospitalización, qué sondas pueden colocarte, cómo se trata y cómo suele ser el proceso de recuperación.

Sin miedo innecesario.

Pero sin suavizar la realidad.

Porque cuando el estómago deja de vaciarse bien, el problema no es solo digestivo.

Puede afectar a la nutrición, la energía, la hidratación, el control de la diabetes, el sueño, la vida social, el trabajo, la salud emocional y la seguridad del propio cuerpo.

QUÉ ES EL VACIAMIENTO GÁSTRICO

Antes de hablar de gastroparesia, tenemos que entender qué es el vaciamiento gástrico.

Cuando comemos, el alimento baja por el esófago y llega al estómago.

El estómago no es una bolsa pasiva.

El estómago recibe, almacena, mezcla, tritura, acidifica y regula la salida del alimento hacia el duodeno, que es la primera parte del intestino delgado.

El contenido del estómago no sale de golpe.

Debe salir poco a poco.

Eso permite que el intestino delgado reciba una cantidad manejable de alimento semidigerido, lo mezcle con bilis, jugos pancreáticos y bicarbonato, y continúe el proceso de digestión y absorción.

El paso del estómago al duodeno está regulado por el píloro.

El píloro es una especie de válvula muscular situada al final del estómago.

Cuando funciona bien, se abre y se cierra de manera coordinada para dejar pasar el contenido en pequeñas cantidades.

El vaciamiento gástrico depende de varios factores:

El movimiento muscular del estómago.

La coordinación del píloro.

El sistema nervioso del aparato digestivo.

El nervio vago.

Las hormonas digestivas.

El tipo de comida.

La cantidad de comida.

El nivel de glucosa en sangre.

Algunos medicamentos.

Y el estado general del cuerpo.

Por eso el estómago puede vaciarse más lento si comemos mucha grasa, si la comida es muy abundante, si hay dolor, si hay diabetes mal controlada, si se toman ciertos medicamentos o si existe una enfermedad que afecta nervios o músculos.

Vaciar el estómago no es un gesto simple.

Es una coreografía.

Y cuando esa coreografía falla, aparece el problema.

QUÉ ES LA GASTROPARESIA

La gastroparesia significa literalmente “parálisis del estómago”, aunque en la práctica no siempre el estómago está completamente paralizado. Muchas veces funciona, pero funciona demasiado lento o de forma descoordinada.

El NIDDK, organismo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, define la gastroparesia como un trastorno en el que el estómago tarda demasiado en vaciar su contenido. Mayo Clinic explica que la gastroparesia afecta al movimiento normal de los músculos del estómago y puede impedir que el estómago se vacíe correctamente.

La clave es esta:

Hay retraso en el vaciamiento gástrico.

Pero no debe haber una obstrucción mecánica que explique ese retraso.

Esto es muy importante.

Si una persona tiene una estenosis, un tumor, una cicatriz, una obstrucción por úlcera o una masa que bloquea la salida del estómago, eso no es gastroparesia pura. Es otra causa de vaciamiento alterado.

Por eso, para diagnosticar gastroparesia, primero hay que descartar que haya un bloqueo físico.

La gastroparesia es un problema de movimiento, no de “tubería tapada”.

Aunque sus síntomas puedan parecerse a una obstrucción.

QUÉ SON LOS TRASTORNOS DEL VACIAMIENTO

Cuando hablamos de trastornos del vaciamiento gástrico, no hablamos solo de gastroparesia.

Hay distintas formas de alteración.

La más conocida es el vaciamiento lento, que es la gastroparesia.

Pero también puede existir vaciamiento rápido, como ocurre en algunos casos de síndrome de dumping, sobre todo después de cirugías gástricas o bariátricas.

También pueden existir trastornos funcionales donde la persona tiene síntomas parecidos a gastroparesia, pero las pruebas no muestran un vaciamiento claramente retrasado.

También puede haber obstrucciones mecánicas que parecen gastroparesia, pero no lo son.

Y puede haber problemas de coordinación del píloro, donde el estómago intenta empujar, pero la salida no se abre correctamente.

En este capítulo nos centraremos sobre todo en la gastroparesia, porque es uno de los trastornos más importantes del vaciamiento lento.

Pero conviene recordar que “me vacía mal el estómago” no siempre significa lo mismo.

Por eso hacen falta pruebas.

POR QUÉ SE PRODUCE LA GASTROPARESIA

La gastroparesia puede aparecer por varias causas.

A veces se identifica una causa clara.

Otras veces no.

Cuando no se encuentra una causa concreta, se llama gastroparesia idiopática.

Esto no significa que sea imaginaria.

Significa que no se ha podido identificar el origen exacto.

Una de las causas más conocidas es la diabetes.

La diabetes puede dañar nervios con el tiempo. Si afecta a los nervios que controlan el estómago, especialmente el nervio vago y los circuitos del sistema nervioso digestivo, el vaciamiento gástrico puede alterarse.

Además, la glucosa alta puede ralentizar el vaciamiento gástrico, y la gastroparesia puede hacer que la glucosa sea más difícil de controlar. Esto crea un círculo complicado.

La persona come, pero el alimento tarda en pasar al intestino.

La absorción de glucosa se retrasa.

La insulina o medicación puede actuar antes de que la comida se absorba.

Después la comida pasa más tarde y puede subir la glucosa cuando ya no se esperaba.

Por eso la gastroparesia diabética puede ser muy difícil de manejar.

Otra causa puede ser una cirugía.

Algunas cirugías del estómago, esófago, intestino o procedimientos cercanos pueden afectar nervios o la coordinación del vaciamiento.

También puede aparecer tras infecciones virales o cuadros postinfecciosos.

Algunas personas desarrollan síntomas después de una infección digestiva o sistémica, y en algunos casos puede mejorar con el tiempo, aunque no siempre.

Algunos medicamentos pueden ralentizar el vaciamiento gástrico.

Entre ellos pueden estar opioides, algunos fármacos para la diabetes como agonistas GLP-1, algunos antidepresivos, algunos medicamentos para Parkinson, anticolinérgicos y otros tratamientos que afectan la motilidad.

Esto no significa que sean malos por existir.

Significa que, si una persona tiene síntomas de vaciamiento lento, hay que revisar la medicación.

También pueden influir enfermedades neurológicas, como Parkinson o esclerosis múltiple.

Enfermedades del tejido conectivo, como esclerodermia.

Alteraciones endocrinas, como hipotiroidismo.

Amiloidosis.

Trastornos del sistema nervioso autónomo.

Enfermedades autoinmunes.

Y en algunos casos, combinaciones de factores.

Cleveland Clinic explica que las causas pueden incluir diabetes, cirugías, medicamentos, enfermedades neurológicas, enfermedades del tejido conectivo y causas idiopáticas.

El mensaje importante es este:

La gastroparesia no aparece porque alguien “sea débil”.

No aparece porque alguien “se queje mucho”.

No aparece porque alguien “coma mal” sin más.

Puede ser consecuencia de una alteración real de nervios, músculos, hormonas, medicamentos o coordinación digestiva.

QUÉ PASA DENTRO DEL ESTÓMAGO

En una digestión normal, el estómago mezcla y empuja el alimento hacia el duodeno.

En gastroparesia, ese movimiento es insuficiente, lento o desorganizado.

El alimento se queda más tiempo del debido.

Eso produce distensión.

Presión.

Náuseas.

Sensación de llenura.

Vómitos.

Reflujo.

Eructos.

Dolor.

Y una sensación muy angustiosa: “la comida no baja”.

Cuando la comida permanece demasiado tiempo, también puede fermentar, producir gases, generar malestar o formar masas sólidas llamadas bezoares.

Un bezoar es una masa de alimento no digerido que se endurece en el estómago.

Mayo Clinic y NIDDK describen los bezoares como una posible complicación de la gastroparesia. Pueden provocar náuseas, vómitos y, en casos graves, bloquear el paso de alimento hacia el intestino delgado.

Esto es muy importante.

Porque no estamos hablando solo de sentirse lleno.

Estamos hablando de que el estómago puede retener comida hasta el punto de formar una masa.

Y eso puede requerir tratamiento médico, endoscópico o incluso hospitalario.

SÍNTOMAS DE LA GASTROPARESIA

Los síntomas más frecuentes pueden incluir:

Sensación de llenarse enseguida al empezar a comer.

Sentirse lleno durante muchas horas después de comer.

Náuseas.

Vómitos.

Vómitos de alimentos ingeridos horas antes.

Hinchazón.

Eructos.

Dolor en la parte alta del abdomen.

Acidez o reflujo.

Pérdida de apetito.

Pérdida de peso.

Malnutrición.

Deshidratación.

Cambios difíciles en la glucosa si hay diabetes.

El NIDDK recoge síntomas como sentirse lleno pronto, sentirse lleno mucho tiempo después de comer, náuseas, vómitos, hinchazón, eructos, dolor abdominal alto, ardor y pérdida de apetito.

Mayo Clinic también explica que puede causar náuseas, vómitos, dolor abdominal y problemas con la nutrición y el azúcar en sangre.

Pero cada persona puede vivirlo de forma distinta.

Algunas tienen más náuseas.

Otras más vómitos.

Otras dolor.

Otras hinchazón.

Otras pérdida de peso.

Otras crisis intermitentes.

Otras una sensación constante de que el estómago no se vacía.

Y hay algo muy importante:

La intensidad de los síntomas no siempre coincide perfectamente con el retraso que sale en la prueba.

Una persona puede tener mucho retraso y síntomas moderados.

Otra puede tener síntomas intensos y retraso menos marcado.

Por eso el diagnóstico y el tratamiento deben mirar a la persona completa, no solo un número.

QUÉ PUEDE PASAR SI NO SE TOMA EN SERIO

La gastroparesia puede convertirse en algo muy serio si se complica.

Las complicaciones pueden incluir deshidratación por vómitos repetidos, malnutrición, pérdida de peso, baja ingesta calórica, bezoares, dificultad para controlar la glucosa en personas con diabetes y peor calidad de vida. El NIDDK recoge todas estas complicaciones.

Cleveland Clinic también señala que, aunque la gastroparesia en general no suele ser mortal por sí misma, algunas complicaciones severas relacionadas con desnutrición, deshidratación, alteraciones electrolíticas y fluctuaciones de glucosa pueden ser potencialmente graves.

Vamos a decirlo claro.

Si una persona vomita muchas veces, puede deshidratarse.

Si se deshidrata, puede necesitar suero intravenoso.

Si vomita durante días, puede alterar sodio, potasio, cloro, magnesio y función renal.

Si los electrolitos se alteran, puede haber debilidad, mareos, calambres, confusión, arritmias o empeoramiento general.

Si no puede comer, puede perder peso.

Si no puede absorber o mantener nutrientes, puede desnutrirse.

Si se desnutre, puede perder músculo, fuerza, defensas, energía y capacidad de recuperación.

Si tiene diabetes, puede tener hipoglucemias o hiperglucemias inesperadas.

Si se forma un bezoar, puede provocar obstrucción, más vómitos o necesidad de intervención.

Si los síntomas son intensos, puede haber visitas repetidas a urgencias y hospitalizaciones.

Y si la persona vive durante meses con miedo a comer, el problema también puede afectar emocionalmente de forma profunda.

La gastroparesia no es “una digestión pesada”.

Puede ser una enfermedad que reorganiza toda la vida.

CUÁNDO PUEDE SER URGENTE

Hay situaciones en las que no conviene esperar.

Se debe buscar atención médica urgente si hay:

Vómitos persistentes que impiden retener líquidos.

Signos de deshidratación: boca muy seca, mareo intenso, orina muy escasa, debilidad marcada.

Dolor abdominal intenso o que cambia de forma brusca.

Vómitos con sangre.

Heces negras.

Pérdida rápida de peso.

Confusión.

Desmayo.

Fiebre con dolor abdominal.

Glucosa muy alta o muy baja difícil de corregir.

Cetonas elevadas si hay diabetes.

Incapacidad para comer o beber durante más de un tiempo razonable.

Distensión abdominal importante.

Sospecha de obstrucción.

Cuando el cuerpo no puede mantener líquidos, sales y energía, la situación deja de ser “digestiva” y pasa a ser sistémica.

Eso puede requerir hospital.

CÓMO SE DIAGNOSTICA LA GASTROPARESIA

El diagnóstico no se hace solo por síntomas.

No basta con decir: “Me siento lleno, tengo gastroparesia.”

La gastroparesia requiere síntomas compatibles, evidencia objetiva de vaciamiento gástrico retrasado y ausencia de obstrucción mecánica.

El American College of Gastroenterology, en su guía clínica sobre gastroparesia, define la gastroparesia como síntomas que sugieren retención de alimento en el estómago con evidencia objetiva de vaciamiento gástrico retrasado y sin obstrucción mecánica.

Por eso el diagnóstico suele incluir varias partes.

Primero, historia clínica.

El médico preguntará:

Cuándo empezaron los síntomas.

Qué síntomas predominan.

Si hay vómitos.

Si se vomitan alimentos de muchas horas antes.

Si hay pérdida de peso.

Si hay diabetes.

Si hay cirugías previas.

Qué medicamentos se toman.

Si hay enfermedades neurológicas.

Si hay reflujo.

Si hay dolor intenso.

Si hay señales de alarma.

Segundo, exploración física.

Se valora hidratación, peso, dolor, abdomen, signos de desnutrición, signos neurológicos o de enfermedad sistémica.

Tercero, analíticas.

Pueden pedir hemograma, electrolitos, función renal, función hepática, glucosa, hemoglobina glicosilada si hay diabetes, tiroides, marcadores nutricionales y otros análisis según el caso.

Cuarto, descartar obstrucción.

Esto es fundamental.

Puede hacerse endoscopia digestiva alta para ver el esófago, el estómago y el duodeno, descartar úlcera, estenosis, tumor, bezoar, obstrucción o retención de alimentos.

También pueden hacerse pruebas de imagen como TAC abdominal, radiografía, ecografía o tránsito digestivo si se sospechan otras causas.

Quinto, prueba de vaciamiento gástrico.

La prueba más clásica es la gammagrafía de vaciamiento gástrico, también llamada escintigrafía.

La persona ingiere una comida marcada con una pequeña cantidad de material radioactivo y se toman imágenes durante varias horas para ver cuánto tarda el estómago en vaciarse.

Mayo Clinic destaca el estudio de vaciamiento gástrico de cuatro horas como una prueba detallada. La guía ACG también considera la escintigrafía de vaciamiento gástrico como prueba estándar para evaluar vaciamiento.

También existen otras pruebas en algunos centros:

Prueba del aliento para vaciamiento gástrico.

Cápsula inalámbrica de motilidad.

Manometría antroduodenal.

Estudios de acomodación gástrica.

Pruebas del sistema nervioso autónomo.

No todas las personas necesitan todas las pruebas.

Depende del caso.

Pero la clave es siempre la misma:

No diagnosticar a ciegas.

Medir.

Descartar bloqueo.

Entender la causa probable.

QUÉ PRUEBAS TE PUEDEN HACER SI ESTÁS HOSPITALIZADO

Si la gastroparesia se complica y acabas ingresado, el enfoque cambia.

En el hospital lo primero no es hacer una prueba sofisticada.

Lo primero es estabilizarte.

Si llegas con vómitos repetidos, deshidratación, pérdida de peso, debilidad, alteraciones de glucosa o dolor, pueden hacerte:

Control de constantes: tensión, pulso, temperatura, saturación de oxígeno.

Analítica de sangre.

Hemograma para valorar anemia o infección.

Electrolitos: sodio, potasio, cloro, bicarbonato, magnesio, fósforo.

Función renal, porque la deshidratación puede afectar al riñón.

Glucosa.

Cetonas si tienes diabetes o sospecha de descompensación metabólica.

Función hepática y pancreática si hay dolor o diagnóstico dudoso.

Proteínas, albúmina u otros datos nutricionales si hay desnutrición.

Orina.

Electrocardiograma si hay alteraciones de potasio, deshidratación, medicación que pueda alterar ritmo cardíaco o debilidad importante.

Radiografía o TAC abdominal si hay sospecha de obstrucción, perforación, distensión importante, dolor intenso o complicaciones.

Endoscopia si hay vómitos persistentes, sangre, sospecha de obstrucción, alimento retenido, bezoar o necesidad de ver la mucosa.

Ecografía si se sospecha vesícula u otra causa abdominal.

Valoración por digestivo, nutrición, endocrinología si hay diabetes, cirugía si se sospecha obstrucción o complicación.

La prueba de vaciamiento gástrico puede no hacerse en plena crisis hospitalaria si la persona está vomitando, deshidratada, medicada o inestable.

A veces se estabiliza primero y se programa después en condiciones adecuadas.

Porque para que la prueba sea útil, debe hacerse bien.

QUÉ TRATAMIENTO TIENE LA GASTROPARESIA

El tratamiento depende de la causa, la gravedad y la situación nutricional.

Puede incluir cambios de alimentación, control de glucosa, medicamentos, soporte nutricional, tratamientos endoscópicos, dispositivos o cirugía en casos seleccionados.

El NIDDK explica que el tratamiento puede incluir cambios en los hábitos alimentarios, control de glucosa, medicamentos, alimentación por sonda oral o nasal, alimentación por yeyunostomía y nutrición parenteral en determinados casos.

Mayo Clinic señala que no existe una cura única para la gastroparesia, pero cambios en la dieta y medicamentos pueden ayudar a aliviar síntomas.

Cleveland Clinic explica que los procinéticos, medicamentos que estimulan la motilidad gastrointestinal, suelen ser tratamiento de primera línea.

Vamos por partes.

ALIMENTACIÓN EN GASTROPARESIA

La alimentación suele ser una de las bases del manejo.

Pero debe adaptarse a cada persona.

Suele recomendarse comer porciones más pequeñas y más frecuentes.

Reducir grasas sólidas, porque la grasa retrasa el vaciamiento.

Reducir fibra difícil de digerir si hay riesgo de bezoares.

Evitar alimentos muy fibrosos, duros o con pieles si empeoran síntomas.

Preferir texturas blandas, trituradas o líquidas si hay síntomas intensos.

Masticar muy bien.

Evitar comidas grandes.

Mantener hidratación.

Asegurar calorías y proteínas suficientes.

La Cleveland Clinic, en recomendaciones dietéticas, explica que las grasas y la fibra pueden retrasar el vaciamiento gástrico y que las comidas líquidas suelen tolerarse mejor en algunas personas.

Pero esto debe hacerse con cabeza.

Reducir fibra no significa comer fatal.

Reducir grasa no significa desnutrirse.

Hacer líquidos no significa vivir solo de agua y caldo.

Una persona con gastroparesia puede necesitar nutricionista especializado para evitar pérdida de peso y carencias.

En casos severos, el objetivo no es comer “perfecto”.

El objetivo es mantener vida, energía, líquidos, electrolitos, peso y nutrientes.

CONTROL DE GLUCOSA

Si la gastroparesia está relacionada con diabetes, el control de glucosa es fundamental.

Pero también puede ser difícil.

La comida tarda en pasar.

La absorción se retrasa.

La glucosa puede subir tarde.

La insulina puede actuar antes.

Puede haber hipoglucemias y luego hiperglucemias.

Por eso puede necesitarse ajuste de pauta, monitorización continua de glucosa, coordinación con endocrinología y cambios en el momento de insulina o medicación.

No se debe improvisar.

Una gastroparesia diabética mal controlada puede llevar a ingresos repetidos.

MEDICAMENTOS

Los medicamentos pueden incluir procinéticos y antieméticos.

Los procinéticos ayudan a estimular el movimiento del estómago.

Pueden incluir metoclopramida, domperidona en países donde esté disponible y bajo control médico, eritromicina en algunos casos a corto plazo, y otros fármacos según país, disponibilidad y criterio especializado.

La metoclopramida puede ayudar, pero tiene límites y posibles efectos secundarios neurológicos. Por eso debe usarse con indicación, duración y vigilancia médica.

Los antieméticos ayudan a controlar náuseas y vómitos, pero no siempre mejoran el vaciamiento.

Pueden usarse medicamentos como ondansetrón u otros, según el caso.

También puede ser necesario tratar dolor, reflujo, estreñimiento, ansiedad asociada, alteraciones nutricionales o déficit.

Pero hay que tener cuidado con medicamentos que empeoran la gastroparesia.

Los opioides, por ejemplo, pueden ralentizar aún más el tubo digestivo.

Algunos tratamientos deben evitarse o revisarse.

De nuevo: no se trata solo de añadir medicinas.

Se trata de revisar todo el sistema.

QUÉ SONDAS PUEDEN PONERTE

Esta parte es importante explicarla sin rodeos.

Si la persona no puede comer, vomita mucho, pierde peso, se deshidrata o se desnutre, puede necesitar soporte nutricional.

Y eso puede incluir sondas.

Una sonda no es un castigo.

No es un fracaso.

No significa que todo esté perdido.

Es una herramienta para sostener al cuerpo cuando la vía oral no basta.

Sonda nasogástrica.

Es una sonda que entra por la nariz y llega al estómago.

En gastroparesia severa, puede usarse para descomprimir el estómago si hay vómitos persistentes, mucha retención o distensión. Puede ayudar a sacar contenido acumulado y reducir vómitos.

No siempre se usa.

Depende de la situación.

Puede ser incómoda, pero en una crisis puede ser necesaria.

Sonda nasoyeyunal.

Es una sonda que entra por la nariz y llega más allá del estómago, hasta el yeyuno, una parte del intestino delgado.

Puede usarse para alimentar saltándose el estómago.

Esto tiene sentido si el estómago no vacía bien, pero el intestino delgado sí puede recibir nutrientes.

A veces se utiliza como prueba antes de colocar una sonda más permanente.

Sonda de yeyunostomía.

La yeyunostomía es una sonda colocada directamente en el intestino delgado para alimentación a más largo plazo.

El NIDDK explica que la alimentación por yeyunostomía puede recomendarse si la persona no consigue suficientes nutrientes y calorías con otros tratamientos, y que es un método más largo plazo que las sondas orales o nasales.

Gastrostomía de descompresión.

En algunos casos complejos, puede colocarse una vía para descomprimir el estómago y reducir vómitos o distensión.

Nutrición parenteral.

Si no se puede alimentar por el tubo digestivo, en casos graves y seleccionados puede recurrirse a nutrición parenteral, que aporta nutrientes por vía intravenosa.

Esto se intenta reservar porque tiene riesgos: infecciones, problemas hepáticos, complicaciones del catéter, trombosis y necesidad de control estrecho.

El objetivo siempre suele ser usar el aparato digestivo si es posible.

Pero cuando no se puede, hay que mantener vivo y nutrido al cuerpo.

TRATAMIENTOS ENDOSCÓPICOS Y QUIRÚRGICOS

En casos seleccionados pueden valorarse tratamientos dirigidos al píloro.

Uno de ellos es la piloromiotomía endoscópica, también llamada G-POEM.

Mayo Clinic explica que este procedimiento consiste en hacer un corte en el anillo muscular entre el estómago y el intestino delgado, el píloro, para abrir un canal que permita pasar mejor el contenido. Señala que muestra promesa, aunque se necesita más estudio.

También existen inyecciones de toxina botulínica en el píloro, aunque la evidencia no apoya su uso rutinario en todos los casos.

En algunos casos se puede valorar estimulación eléctrica gástrica, especialmente en gastroparesia con náuseas y vómitos severos seleccionados.

También pueden existir cirugías en casos muy concretos, pero no son el primer paso en la mayoría de pacientes.

El mensaje es claro:

Si la gastroparesia es leve o moderada, se suele empezar por dieta, glucosa, medicación y apoyo nutricional.

Si es grave, refractaria o causa ingresos, puede requerir tratamientos especializados.

PROCESO DE RECUPERACIÓN

Aquí hay que ser honestos.

La gastroparesia no siempre tiene una recuperación simple.

No siempre se cura en semanas.

No siempre desaparece por completo.

El tiempo depende mucho de la causa.

Si es postviral, algunas personas pueden mejorar gradualmente durante meses.

Si está relacionada con medicamentos, puede mejorar al retirar o cambiar el medicamento, si el médico lo considera seguro.

Si es diabética, puede mejorar con mejor control glucémico y tratamiento, pero puede ser crónica.

Si es postquirúrgica, puede mejorar con el tiempo en algunos casos, pero también puede persistir.

Si es idiopática, la evolución es variable.

Si hay desnutrición severa, la recuperación puede requerir semanas o meses de rehabilitación nutricional.

Si ha habido ingreso por vómitos y deshidratación, la primera recuperación puede ser de días: hidratación, corrección de electrolitos, control de náuseas y reinicio de alimentación.

Pero la recuperación real puede ser más larga:

Aprender qué alimentos se toleran.

Ajustar medicación.

Recuperar peso.

Recuperar fuerza.

Controlar glucosa.

Evitar nuevos ingresos.

Reconstruir confianza con la comida.

Volver a rutinas.

Aceptar que puede haber brotes.

En casos severos, el proceso puede ser crónico y necesitar seguimiento de digestivo, nutrición, endocrino, atención primaria y, a veces, unidades especializadas de motilidad.

Esto hay que decirlo:

La recuperación no es solo “que pare el vómito”.

La recuperación es poder comer, hidratarse, nutrirse, mantener peso, controlar síntomas, dormir, moverse y vivir con menos miedo.

QUÉ PASA SI TE HOSPITALIZAN

Si una persona ingresa por gastroparesia complicada, el hospital suele centrarse en varios objetivos.

Primero: rehidratar.

Sueros intravenosos para corregir falta de líquidos.

Segundo: corregir electrolitos.

Potasio, magnesio, fósforo, sodio y otros pueden alterarse con vómitos.

Tercero: controlar vómitos y náuseas.

Antieméticos y otros medicamentos por vía oral, sublingual o intravenosa.

Cuarto: valorar si hay obstrucción o complicación.

Endoscopia, TAC u otras pruebas si se sospecha bloqueo, bezoar, úlcera, tumor, inflamación severa u otra causa.

Quinto: controlar glucosa si hay diabetes.

A veces con insulina ajustada, controles frecuentes y endocrinología.

Sexto: iniciar nutrición segura.

Puede ser dieta líquida, triturada, progresión oral, suplementos nutricionales, sonda nasoyeyunal o yeyunostomía si no hay forma de cubrir necesidades.

Séptimo: revisar medicamentos.

Suspender o cambiar fármacos que empeoren el vaciamiento si es posible.

Octavo: decidir plan de salida.

No basta con dar el alta cuando el vómito cede.

Hay que dejar plan: alimentación, medicación, controles, señales de alarma, seguimiento, pruebas pendientes y qué hacer si vuelve la crisis.

El alta sin plan puede llevar a volver a urgencias.

Y eso pasa.

La gastroparesia severa puede convertirse en una puerta giratoria si no se organiza bien.

QUÉ NO CONVIENE HACER

No conviene llamar “digestión lenta” a vómitos persistentes.

No conviene vivir semanas sin comer bien.

No conviene normalizar pérdida de peso.

No conviene aguantar deshidratación.

No conviene tomar medicamentos que ralentizan el estómago sin revisar.

No conviene automedicarse con procinéticos.

No conviene copiar dietas de internet.

No conviene quitar fibra, grasa, proteínas y casi todo sin supervisión hasta desnutrirse.

No conviene pensar que todo es ansiedad.

No conviene ignorar vómitos de comida de muchas horas antes.

No conviene retrasar consulta si hay diabetes descontrolada.

No conviene esperar si no se retienen líquidos.

No conviene rechazar una sonda si el cuerpo no puede nutrirse, sin entender primero por qué la proponen.

Una sonda puede asustar.

Pero una desnutrición severa también.

CUÁNDO CONSULTAR

Conviene consultar si hay:

Náuseas frecuentes.

Vómitos repetidos.

Sensación de llenarse enseguida.

Sensación de comida retenida durante muchas horas.

Vómitos de alimentos ingeridos horas antes.

Pérdida de peso.

Pérdida de apetito persistente.

Hinchazón intensa.

Dolor en la parte alta del abdomen.

Reflujo persistente.

Diabetes difícil de controlar con síntomas digestivos.

Deshidratación.

Cansancio extremo.

Malnutrición.

Sospecha de bezoar.

Síntomas que afectan a la vida diaria.

Hay que buscar atención urgente si no puedes retener líquidos, si hay vómitos persistentes, debilidad marcada, desmayo, confusión, dolor intenso, sangre en vómitos, heces negras, glucosa muy alta o muy baja difícil de controlar, signos de deshidratación o pérdida rápida de peso.

QUÉ PREGUNTAR AL MÉDICO O DIGESTÓLOGO

Si sospechas gastroparesia o te la diagnostican, puedes preguntar:

¿Mis síntomas pueden deberse a gastroparesia o hay que descartar obstrucción?

¿Qué prueba confirma el vaciamiento gástrico retrasado?

¿Necesito endoscopia?

¿Necesito gammagrafía de vaciamiento gástrico de cuatro horas?

¿Mis medicamentos pueden estar ralentizando el estómago?

¿Mi diabetes puede estar influyendo?

¿Hay que revisar tiroides, electrolitos o estado nutricional?

¿Qué alimentos debo priorizar?

¿Debo hacer dieta líquida o triturada temporalmente?

¿Necesito nutricionista especializado?

¿Qué procinético es adecuado para mí?

¿Qué efectos secundarios debo vigilar?

¿Cuándo debo ir a urgencias?

¿Estoy perdiendo peso de forma peligrosa?

¿Necesito suplementos nutricionales?

¿En qué momento se valora una sonda nasoyeyunal o yeyunostomía?

¿Hay riesgo de bezoar?

¿Tiene sentido valorar G-POEM o tratamientos dirigidos al píloro?

¿Mi caso es leve, moderado o severo?

¿Esto puede mejorar o será crónico?

¿Qué plan tengo si vuelvo a vomitar?

Preguntar no es molestar.

Preguntar es construir un plan.

EL MENSAJE FINAL

La gastroparesia es un trastorno del vaciamiento gástrico.

Significa que el estómago tarda demasiado en vaciarse, sin que exista una obstrucción mecánica que lo explique.

Puede causar llenura precoz, náuseas, vómitos, hinchazón, dolor, reflujo, pérdida de apetito, pérdida de peso, deshidratación, malnutrición, bezoares y problemas graves de control glucémico en personas con diabetes.

No es una simple digestión lenta.

No es una manía.

No es solo ansiedad.

No es algo que deba ignorarse si se repite o se agrava.

Puede requerir pruebas.

Puede requerir endoscopia.

Puede requerir gammagrafía de vaciamiento.

Puede requerir ingreso.

Puede requerir sueros.

Puede requerir corrección de electrolitos.

Puede requerir sonda nasogástrica, nasoyeyunal, yeyunostomía o nutrición parenteral en casos graves.

Puede requerir seguimiento durante meses o más tiempo.

Pero también puede manejarse mejor cuando se diagnostica, se entiende la causa, se adapta la alimentación, se controla la glucosa, se revisan medicamentos y se organiza un plan serio.

En Universo Tú queremos dejar una idea clara:

Un estómago que no vacía bien puede afectar a todo el cuerpo.

A la energía.

A la nutrición.

A la hidratación.

A la glucosa.

A la fuerza.

A la vida diaria.

A la relación con la comida.

Y a la tranquilidad.

No se trata de vivir con miedo.

Se trata de no minimizar.

Se trata de escuchar.

Se trata de pedir ayuda antes de llegar al límite.

Se trata de entender que, cuando el cuerpo no puede alimentarse bien, la salud entera se pone en juego.

La digestión no es solo comodidad.

Es supervivencia, nutrición y vida.

Gracias por formar parte de Universo Tú. Nos volvemos a encontrar en el próximo tema.

PREGUNTAS SEO

¿Qué es la gastroparesia? ¿Qué significa vaciamiento gástrico lento? ¿Qué son los trastornos del vaciamiento gástrico? ¿Por qué el estómago tarda en vaciarse? ¿Qué causa la gastroparesia? ¿Qué relación hay entre diabetes y gastroparesia? ¿Qué síntomas tiene la gastroparesia? ¿Qué pasa si la comida se queda en el estómago? ¿Qué son los bezoares? ¿La gastroparesia puede causar deshidratación? ¿La gastroparesia puede causar malnutrición? ¿Cuándo la gastroparesia requiere hospitalización? ¿Qué pruebas se hacen para diagnosticar gastroparesia? ¿Qué es la gammagrafía de vaciamiento gástrico? ¿Qué pruebas te hacen ingresado por gastroparesia? ¿Qué sondas pueden ponerte por gastroparesia? ¿Qué es una sonda nasogástrica? ¿Qué es una sonda nasoyeyunal? ¿Qué es una yeyunostomía? ¿Qué tratamiento tiene la gastroparesia? ¿Cuánto tarda en mejorar la gastroparesia? ¿Cuándo consultar por vómitos y llenura precoz?

G-POEM salud digestiva Universo Tú salud

IDEA PRINCIPAL

La gastroparesia no es solo una digestión lenta: es un trastorno del vaciamiento del estómago que puede afectar a la nutrición, hidratación, glucosa, calidad de vida y seguridad del paciente si no se diagnostica y maneja correctamente.

FRASE CLAVE DEL CAPÍTULO

Cuando el estómago no vacía bien, no solo se altera la digestión: puede ponerse en juego la nutrición, la hidratación y la vida diaria.

FUENTES Y REFERENCIAS CONSULTADAS

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases / NIH — Gastroparesis: Definition & Facts. Fuente consultada para explicar qué es la gastroparesia, sus complicaciones, deshidratación, malnutrición, bezoares, pérdida de peso y dificultad para controlar la glucosa.

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases / NIH — Symptoms & Causes of Gastroparesis. Fuente consultada para explicar síntomas como llenura precoz, náuseas, vómitos, hinchazón, eructos, dolor abdominal alto, acidez y pérdida de apetito.

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases / NIH — Diagnosis of Gastroparesis. Fuente consultada para explicar que el diagnóstico se basa en historia clínica, exploración, síntomas, pruebas médicas, descarte de complicaciones y descarte de otros problemas.

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases / NIH — Treatment for Gastroparesis. Fuente consultada para explicar cambios alimentarios, control glucémico, medicamentos, alimentación por sonda oral o nasal, alimentación por yeyunostomía y nutrición parenteral en casos necesarios.

Mayo Clinic — Gastroparesis: Symptoms and causes. Fuente consultada para explicar síntomas, complicaciones, problemas de nutrición, glucosa, deshidratación y bezoares.

Mayo Clinic — Gastroparesis: Diagnosis and treatment. Fuente consultada para contextualizar estudios de vaciamiento gástrico, tratamientos dietéticos, medicamentos, soporte nutricional y procedimientos como G-POEM.

Cleveland Clinic — Gastroparesis: Symptoms, Causes, Diagnosis & Treatment. Fuente consultada para explicar causas, síntomas, complicaciones severas, papel de procinéticos y opciones terapéuticas.

Cleveland Clinic — Tube Feeding / Enteral Nutrition. Fuente consultada para explicar que la alimentación por sonda puede administrar nutrición líquida por la nariz o directamente al estómago o intestino delgado cuando la vía oral no es suficiente.

American College of Gastroenterology — Clinical Guideline: Gastroparesis. Fuente consultada para definir gastroparesia como síntomas de retención gástrica con evidencia objetiva de vaciamiento retrasado y ausencia de obstrucción mecánica, además de revisar diagnóstico y tratamiento.

Cleveland Clinic Journal of Medicine — Gastroparesis for the nongastroenterologist. Fuente consultada para contextualizar que la gastroparesia se asocia a más visitas a urgencias y hospitalizaciones por exacerbaciones como vómitos y dolor abdominal.

Johns Hopkins Medicine — Gastroparesis. Fuente consultada para contextualizar la retención de alimento, la formación de bezoares y síntomas digestivos.

Cleveland Clinic — Gastroparesis Diet. Fuente consultada para contextualizar recomendaciones dietéticas, reducción de grasa y fibra difícil de tolerar, riesgo de bezoares y valor de texturas líquidas o blandas en algunas personas.

ACLARACIÓN EDITORIAL

Este contenido de Universo Tú tiene finalidad divulgativa y educativa. No sustituye el diagnóstico, tratamiento ni seguimiento de un médico, digestólogo, endocrinólogo, nutricionista clínico, farmacéutico, cirujano digestivo u otro profesional sanitario. La gastroparesia y los trastornos del vaciamiento gástrico requieren valoración profesional, especialmente si hay vómitos persistentes, pérdida de peso, deshidratación, diabetes difícil de controlar, dolor intenso, imposibilidad para retener líquidos, malnutrición, sospecha de bezoar o necesidad de soporte nutricional. Ante vómitos con sangre, heces negras, dolor abdominal intenso, desmayo, confusión, debilidad marcada, signos de deshidratación, glucosa muy alta o muy baja difícil de corregir, o imposibilidad para comer o beber, se debe buscar atención médica urgente. No se recomienda automedicarse con procinéticos, antieméticos, laxantes, suplementos, dietas extremas, cambios de medicación para diabetes ni remedios caseros sin orientación profesional.

Idea principal

Este capítulo de Universo Tú aborda la gastroparesia como un trastorno del vaciamiento gástrico en el que el estómago no se vacía correctamente sin obstrucción mecánica, detallando sus síntomas, causas, diagnóstico y el impacto que tiene en la salud digestiva y general.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la gastroparesia y el vaciamiento gástrico?
La gastroparesia es un trastorno en el que el estómago tarda demasiado en vaciar su contenido hacia el intestino delgado, sin que exista una obstrucción física. El vaciamiento gástrico es el proceso por el cual el estómago tritura, mezcla y regula la salida del alimento hacia el duodeno de forma coordinada. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Cuáles son los síntomas comunes de la gastroparesia?
Los síntomas frecuentes incluyen sensación de llenarse rápido al comer, plenitud prolongada, náuseas, vómitos de alimentos ingeridos horas antes, hinchazón, eructos, dolor abdominal alto, acidez, pérdida de apetito, pérdida de peso, malnutrición y deshidratación. En personas con diabetes, también puede causar dificultades en el control de glucosa. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Qué puede causar la gastroparesia?
Las causas de la gastroparesia varían e incluyen la diabetes, que puede dañar nervios que controlan el estómago, cirugías gástricas o cercanas, infecciones virales, y ciertos medicamentos como opioides o agonistas GLP-1. También puede ser idiopática (sin causa conocida) o estar relacionada con enfermedades neurológicas, endocrinas o autoinmunes. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Puede la gastroparesia tener complicaciones graves?
Sí, si no se trata, la gastroparesia puede llevar a complicaciones serias como deshidratación por vómitos repetidos, malnutrición grave, formación de bezoares (masas de alimento no digerido en el estómago), dificultades extremas para controlar la glucosa en diabéticos, y una disminución significativa de la calidad de vida. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Cómo se diferencia la gastroparesia de otras condiciones con síntomas parecidos?
La clave para la gastroparesia es el retraso en el vaciamiento gástrico sin una obstrucción mecánica física, a diferencia de un bloqueo por un tumor, estenosis o cicatriz. Existen otros trastornos del vaciamiento, como el rápido en el síndrome de dumping, o funcionales donde los síntomas son similares pero las pruebas no muestran un retraso claro. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.

Referencias

  1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK)
  2. Mayo Clinic
  3. Cleveland Clinic

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