Temporada 4 · El aparato digestivo · Bloque 36

Capítulo 11

Corticoides, inmunosupresores, biológicos y nuevas terapias en Crohn: beneficios, riesgos y efectos secundarios

Recurso práctico de respiración consciente

Este capítulo cuenta con un recurso de respiración consciente dentro del Bloque 25 de Universo Tú. Puedes practicar una semana completa o ir directamente a la rutina que más encaje con lo que estás viviendo.

Introducción

Cuando a una persona le diagnostican enfermedad de Crohn, una de las primeras grandes dudas suele ser esta:

¿Qué me van a dar?

Y detrás de esa pregunta aparecen muchas más:

¿Qué son los corticoides? ¿Por qué me los dan en una crisis? ¿Por qué me hacen sentir mejor tan rápido? ¿Por qué no se pueden tomar siempre? ¿Por qué hay que quitarlos poco a poco? ¿Qué pasa si los dejo de golpe? ¿Qué son los inmunosupresores? ¿Qué son los biológicos? ¿Qué significa bloquear el sistema inmune? ¿Qué riesgos tienen estos tratamientos? ¿Qué controles hacen falta? ¿Qué son las nuevas terapias? ¿Son peligrosas? ¿Son para toda la vida? ¿Y si me van bien, puedo dejarlas? ¿Y si me van mal, qué opciones hay?

Este capítulo de Universo Tú está escrito para responder esas preguntas sin rodeos.

Porque el tratamiento de Crohn no debe explicarse como si el paciente solo tuviera que obedecer.

Una persona con Crohn necesita entender qué toma, por qué lo toma, qué se busca con ese medicamento, qué efectos secundarios puede tener, qué controles necesita y qué señales no debe ignorar.

La enfermedad de Crohn no tiene un único tratamiento igual para todos. Las fuentes clínicas como NIDDK/NIH explican que los objetivos del tratamiento son reducir la inflamación intestinal, prevenir brotes y mantener la remisión, y que la elección de medicamentos depende de síntomas, localización de la inflamación y otros factores individuales.

Este capítulo no sustituye al digestivo.

Pero sí busca algo muy importante:

que una persona no tome medicación a ciegas.

La idea principal: tratar Crohn no es solo quitar síntomas

En Crohn, el tratamiento no debería buscar solo que duela menos o que haya menos diarrea.

Eso importa, claro.

Pero no basta.

El objetivo real es controlar la inflamación, reducir brotes, evitar daño intestinal, prevenir complicaciones, recuperar calidad de vida y mantener la enfermedad lo más estable posible.

Por eso existen distintos tipos de tratamiento:

  • corticoides;
  • inmunosupresores o inmunomoduladores;
  • biológicos;
  • biosimilares;
  • pequeñas moléculas o nuevas terapias orales;
  • antibióticos en situaciones concretas;
  • tratamientos de soporte;
  • nutrición clínica;
  • cirugía cuando hay complicaciones o enfermedad que no responde.

No todos los medicamentos sirven para lo mismo.

Algunos sirven para apagar una crisis.

Otros sirven para mantener la enfermedad controlada.

Otros actúan sobre vías concretas del sistema inmune.

Otros ayudan en fístulas o enfermedad perianal.

Otros se usan cuando los anteriores no funcionan, pierden efecto o no se toleran.

El error más peligroso es pensar que todos los medicamentos de Crohn son iguales.

No lo son.

Corticoides: qué son exactamente

Los corticoides son medicamentos antiinflamatorios potentes que imitan o se parecen a hormonas que el cuerpo produce de forma natural en las glándulas suprarrenales, especialmente el cortisol.

En medicina se usan para reducir inflamación y modular la respuesta inmune.

En Crohn, los corticoides pueden utilizarse para controlar un brote o una fase de actividad inflamatoria.

Los más conocidos son:

  • prednisona;
  • prednisolona;
  • metilprednisolona;
  • hidrocortisona;
  • budesonida, en situaciones concretas.

Los corticoides no son “un calmante digestivo”.

No son una vitamina.

No son un protector.

Son medicamentos muy potentes que pueden bajar inflamación de forma rápida, pero que también pueden producir efectos secundarios importantes.

Por eso en Crohn se usan, cuando hacen falta, como herramienta de inducción o rescate temporal, no como estrategia ideal de mantenimiento a largo plazo.

NIDDK señala que los corticoides pueden formar parte del tratamiento de Crohn, pero deben usarse solo a corto plazo.

Para qué sirven los corticoides en Crohn

Los corticoides sirven para reducir inflamación durante un brote.

Pueden ayudar a mejorar:

  • diarrea inflamatoria;
  • dolor abdominal relacionado con inflamación;
  • fiebre por actividad inflamatoria;
  • pérdida de apetito;
  • malestar general;
  • cansancio asociado al brote;
  • marcadores inflamatorios en algunos casos;
  • inflamación intestinal activa.

Cuando una persona está en una crisis importante, el corticoide puede ser muy útil porque actúa más rápido que otros tratamientos de fondo.

Pero aquí hay que ser muy claros:

los corticoides no curan Crohn.

No modifican por sí solos el curso de la enfermedad a largo plazo.

No son una buena medicación de mantenimiento.

No deberían convertirse en un tratamiento repetido sin revisar la estrategia de fondo.

Si una persona necesita corticoides una y otra vez, eso suele indicar que la enfermedad no está bien controlada o que falta un tratamiento de mantenimiento más adecuado.

ACG recoge que los síntomas de Crohn no se correlacionan perfectamente con inflamación activa y que la valoración objetiva con endoscopia o imagen debe usarse para evitar infra o sobretratamiento; también destaca que sin inmunomoduladores o biológicos, la dependencia o resistencia a corticoides puede aparecer en una proporción relevante de pacientes.

Cómo funcionan los corticoides

Los corticoides actúan reduciendo la actividad inflamatoria.

Simplificando mucho, disminuyen la producción de sustancias inflamatorias y reducen la respuesta inmune que está atacando o inflamando el intestino.

Por eso pueden funcionar relativamente rápido.

Pero esa potencia tiene un precio.

Cuando se usan corticoides, no se está actuando solo sobre una pequeña zona del intestino. Se está modificando una respuesta inflamatoria general del cuerpo.

Por eso pueden afectar al sueño, al azúcar, a la presión arterial, al ánimo, al apetito, al peso, a los huesos, a la piel, a los músculos, a los ojos, a la cicatrización y a la capacidad de defenderse frente a infecciones.

El beneficio es que pueden apagar un brote.

El riesgo es que no son inocuos.

Qué ocurre cuando te dan corticoides en una crisis

Cuando una persona recibe corticoides en una crisis de Crohn, el objetivo es reducir inflamación de forma rápida.

Dependiendo de la gravedad, pueden darse por vía oral o intravenosa.

En un brote más manejable, pueden usarse comprimidos.

En un brote grave, hospitalización, vómitos, deshidratación, dolor intenso, complicación o mal estado general, pueden usarse corticoides intravenosos dentro de un control hospitalario.

Durante los primeros días o semanas, muchas personas notan mejoría:

  • menos dolor;
  • menos diarrea;
  • más apetito;
  • más energía;
  • menor fiebre;
  • sensación de “volver a funcionar”.

Pero también pueden notar efectos desagradables:

  • insomnio;
  • nerviosismo;
  • irritabilidad;
  • ansiedad;
  • euforia;
  • hambre intensa;
  • hinchazón;
  • retención de líquidos;
  • subida de peso;
  • cara más redondeada;
  • acné;
  • sudoración;
  • cambios de humor;
  • palpitaciones;
  • aumento de glucosa;
  • tensión arterial más alta;
  • molestias gástricas;
  • sensación de no reconocerse.

Esto no significa que el medicamento “sea malo” siempre.

Significa que es potente.

Y cuando un medicamento es potente, hay que usarlo con un plan.

Por qué los corticoides se quitan poco a poco

Esta parte es vital.

Los corticoides no se deben dejar de golpe si se han tomado durante un tiempo suficiente o a dosis importantes.

¿Por qué?

Porque el cuerpo produce cortisol de forma natural en las glándulas suprarrenales.

Cuando una persona toma corticoides externos, el cuerpo puede reducir su propia producción de cortisol.

Es como si las glándulas suprarrenales se quedaran “dormidas” porque ya reciben desde fuera una sustancia parecida.

Si el corticoide se corta de golpe, el cuerpo puede no tener tiempo suficiente para volver a producir cortisol correctamente.

Eso puede provocar síntomas de retirada o insuficiencia suprarrenal.

Mayo Clinic explica que dejar prednisona bruscamente o reducirla demasiado rápido puede causar fatiga intensa, debilidad, dolores corporales, dolor articular, náuseas, pérdida de apetito, mareo, irritabilidad o cambios de humor.

NHS también advierte que suspender prednisolona de forma brusca, especialmente tras dosis altas o uso prolongado, puede ser peligroso porque la enfermedad puede reactivarse y pueden aparecer síntomas de retirada.

Por eso se hace una pauta descendente.

No es un capricho.

No es lentitud médica.

No es miedo excesivo.

Es proteger al cuerpo mientras recupera su equilibrio hormonal.

Qué puede pasar si se dejan los corticoides de golpe

Dejar corticoides de golpe puede provocar:

  • fatiga extrema;
  • debilidad;
  • mareos;
  • náuseas;
  • vómitos;
  • pérdida de apetito;
  • dolor muscular;
  • dolor articular;
  • bajada de tensión;
  • malestar intenso;
  • irritabilidad;
  • recaída de la enfermedad;
  • empeoramiento digestivo;
  • riesgo de insuficiencia suprarrenal en casos importantes.

En situaciones graves, la insuficiencia suprarrenal puede ser una emergencia médica.

Por eso nadie debería cambiar, reducir o suspender corticoides sin indicación médica.

Aunque la persona se encuentre mejor.

Aunque esté cansada de los efectos secundarios.

Aunque le dé miedo seguir tomándolos.

La salida del corticoide debe estar planificada.

Efectos secundarios de los corticoides a corto plazo

Los efectos secundarios a corto plazo pueden incluir:

  • insomnio;
  • nerviosismo;
  • irritabilidad;
  • ansiedad;
  • euforia;
  • cambios de humor;
  • aumento del apetito;
  • aumento de peso;
  • retención de líquidos;
  • hinchazón de cara, abdomen o piernas;
  • acné;
  • sudoración;
  • temblores;
  • aumento de glucosa;
  • subida de tensión arterial;
  • molestias gástricas;
  • reflujo;
  • dolor de cabeza;
  • mayor riesgo de infecciones;
  • empeoramiento de algunas infecciones ocultas;
  • cambios menstruales en algunas mujeres.

Mayo Clinic recoge efectos de corticoides orales como retención de líquidos, hipertensión, cambios de humor, problemas de memoria o conducta, insomnio, molestias digestivas y aumento de peso con distribución en abdomen, cara y cuello.

En una crisis de Crohn, a veces se aceptan estos riesgos porque la inflamación intestinal también es peligrosa.

Pero el plan debe ser claro: usar el corticoide cuando hace falta, controlar el brote y buscar una estrategia para no depender de él.

Efectos secundarios de los corticoides a medio y largo plazo

El uso repetido o prolongado de corticoides puede producir problemas más serios:

  • osteoporosis;
  • fracturas;
  • pérdida de masa muscular;
  • debilidad muscular;
  • diabetes o empeoramiento de diabetes;
  • hipertensión arterial;
  • cataratas;
  • glaucoma;
  • piel fina;
  • moratones fáciles;
  • mala cicatrización;
  • aumento de infecciones;
  • supresión suprarrenal;
  • aumento de grasa abdominal y facial;
  • cambios corporales tipo Cushing;
  • alteraciones del ánimo;
  • depresión, ansiedad, irritabilidad o síntomas psiquiátricos en algunas personas;
  • aumento de riesgo de úlcera o sangrado digestivo si se combinan con antiinflamatorios no esteroideos;
  • necrosis avascular ósea en casos menos frecuentes pero graves;
  • retraso de crecimiento en niños si se usan de forma prolongada.

Por eso los corticoides tienen una frase que debe quedar grabada:

son útiles para salir de una crisis, pero peligrosos como forma de vida.

Budesonida: un corticoide diferente, pero no mágico

La budesonida es un corticoide con acción más local y menor efecto sistémico que otros corticoides clásicos, porque gran parte se metaboliza en el hígado antes de circular ampliamente por el cuerpo.

En Crohn puede usarse en determinados casos, especialmente cuando la inflamación afecta a zonas concretas como íleon terminal y colon derecho, según indicación médica.

Puede tener menos efectos secundarios sistémicos que prednisona, pero no significa que no tenga riesgos.

Puede producir:

  • cambios de ánimo;
  • insomnio;
  • acné;
  • molestias digestivas;
  • supresión suprarrenal en algunos casos;
  • efectos propios de corticoides, aunque generalmente menores que con corticoides sistémicos.

La budesonida no es una vitamina suave.

Es un corticoide.

Y debe usarse con criterio.

Inmunosupresores o inmunomoduladores: qué son

Los inmunosupresores o inmunomoduladores son medicamentos que reducen o modulan la actividad del sistema inmune.

En Crohn se han usado para ayudar a mantener la remisión, reducir dependencia de corticoides y, en algunos casos, combinarse con biológicos para mejorar eficacia o reducir formación de anticuerpos contra ciertos biológicos.

Los más conocidos en Crohn son:

  • azatioprina;
  • 6-mercaptopurina;
  • metotrexato.

No actúan tan rápido como los corticoides.

No suelen ser el medicamento ideal para apagar una crisis de forma inmediata.

Su efecto puede tardar semanas o meses.

Por eso, si una persona empieza azatioprina y a los pocos días no nota nada, eso no significa automáticamente que no sirva.

Significa que no es un medicamento de efecto rápido.

Azatioprina y mercaptopurina

Azatioprina y mercaptopurina pertenecen al grupo de las tiopurinas.

Actúan reduciendo la actividad de células inmunitarias implicadas en la inflamación.

Pueden utilizarse en algunas personas para mantenimiento de remisión o en combinación con determinados biológicos, especialmente anti-TNF, para reducir inmunogenicidad en situaciones concretas.

Pero tienen riesgos y necesitan controles.

Antes de usarlas o durante su uso, el médico puede valorar pruebas genéticas o enzimáticas como TPMT o NUDT15, según disponibilidad y práctica clínica, porque algunas personas metabolizan peor estos fármacos y tienen más riesgo de toxicidad.

Durante el tratamiento suelen requerirse controles de:

  • hemograma;
  • leucocitos;
  • plaquetas;
  • función hepática;
  • enzimas pancreáticas si hay síntomas;
  • infecciones;
  • tolerancia digestiva;
  • posibles efectos cutáneos.

Efectos secundarios de azatioprina y mercaptopurina

Pueden producir:

  • náuseas;
  • vómitos;
  • malestar;
  • cansancio;
  • alteración de enzimas hepáticas;
  • hepatitis medicamentosa;
  • pancreatitis aguda;
  • bajada de defensas;
  • bajada de glóbulos blancos;
  • anemia o alteraciones sanguíneas;
  • infecciones;
  • fiebre medicamentosa;
  • dolor abdominal;
  • mayor sensibilidad al sol;
  • aumento del riesgo de algunos cánceres de piel no melanoma;
  • pequeño aumento de riesgo de linfoma en determinados contextos, especialmente cuando se combinan algunos tratamientos inmunosupresores.

Crohn’s & Colitis Foundation advierte que los anti-TNF combinados con otros inmunosupresores se han asociado con un pequeño aumento de riesgo de linfoma, y también menciona riesgos como problemas hepáticos, reacciones tipo lupus y lesiones cutáneas, incluyendo aumento de cáncer de piel no melanoma.

Esto no significa que toda persona que tome estos medicamentos vaya a tener una complicación grave.

Significa que deben usarse con indicación, controles y seguimiento.

Metotrexato

El metotrexato es otro inmunomodulador.

Puede usarse en Crohn en determinados casos, especialmente como tratamiento de mantenimiento o cuando otras opciones no son adecuadas.

Suele administrarse semanalmente, no diariamente, y a menudo se acompaña de ácido fólico para reducir algunos efectos secundarios.

Este punto es importante:

tomar metotrexato con pauta equivocada puede ser peligroso.

No es un medicamento para improvisar.

Efectos secundarios de metotrexato

Puede producir:

  • náuseas;
  • cansancio;
  • aftas;
  • molestias digestivas;
  • alteración hepática;
  • bajada de células sanguíneas;
  • infecciones;
  • toxicidad pulmonar poco frecuente pero grave;
  • caída de cabello en algunos casos;
  • sensibilidad a infecciones;
  • toxicidad si se combina con ciertos medicamentos;
  • riesgo fetal importante.

Metotrexato es teratógeno: puede dañar al feto. Por eso requiere planificación estricta en personas que puedan quedarse embarazadas o en contexto de reproducción. Esto debe hablarse siempre con el especialista.

No se debe iniciar, suspender ni modificar metotrexato sin control médico.

Biológicos: qué son

Los biológicos son medicamentos fabricados a partir de moléculas complejas, normalmente anticuerpos, diseñados para bloquear partes concretas de la respuesta inflamatoria.

No son “química fuerte” en el sentido popular.

Son terapias dirigidas.

Actúan sobre dianas concretas del sistema inmune que participan en la inflamación de Crohn.

Los biológicos han cambiado mucho el manejo de la enfermedad de Crohn, especialmente en enfermedad moderada o grave, Crohn fistulizante, pacientes con brotes repetidos, corticodependencia, complicaciones o riesgo de daño intestinal.

NIDDK incluye los biológicos como una de las clases de medicamentos usados en Crohn para reducir inflamación y mantener remisión.

Principales tipos de biológicos usados en Crohn

Anti-TNF

Bloquean el factor de necrosis tumoral alfa, una molécula inflamatoria importante.

Incluyen:

  • infliximab;
  • adalimumab;
  • certolizumab pegol en algunos países.

Pueden ser útiles en Crohn moderado-grave y enfermedad fistulizante perianal en determinados casos.

Infliximab se administra por vía intravenosa o subcutánea según formulación y contexto.

Adalimumab se administra por vía subcutánea.

Pueden tener biosimilares, que son versiones altamente similares al medicamento biológico original.

Anti-integrina

El principal ejemplo es vedolizumab.

Actúa bloqueando el tráfico de ciertas células inflamatorias hacia el intestino.

Se considera una terapia más selectiva del intestino, aunque eso no significa que no tenga riesgos.

Puede usarse en Crohn moderado-grave según indicación.

Anti-interleucinas

Aquí entran tratamientos como:

  • ustekinumab, dirigido frente a IL-12/23;
  • risankizumab, dirigido frente a IL-23.

Son terapias que actúan sobre vías inflamatorias concretas implicadas en enfermedad inflamatoria intestinal.

Pueden ser opciones en Crohn moderado-grave según perfil del paciente, tratamientos previos y disponibilidad.

Beneficios de los biológicos

Los biológicos pueden ayudar a:

  • inducir remisión;
  • mantener remisión;
  • reducir brotes;
  • reducir necesidad de corticoides;
  • mejorar calidad de vida;
  • controlar inflamación objetiva;
  • favorecer cicatrización mucosa en algunos pacientes;
  • tratar enfermedad fistulizante en determinados casos;
  • reducir hospitalizaciones y complicaciones en algunos contextos;
  • evitar o retrasar cirugía cuando se controla adecuadamente la enfermedad.

Pero no son milagros.

No funcionan en todo el mundo.

A veces no hay respuesta primaria.

A veces funcionan al principio y luego pierden eficacia.

A veces aparecen anticuerpos contra el medicamento.

A veces hay efectos secundarios.

A veces hay que cambiar a otra familia terapéutica.

Por eso el seguimiento es imprescindible.

Riesgos y efectos secundarios de los biológicos

Los biológicos pueden aumentar el riesgo de infecciones porque modifican la respuesta inmune.

Pueden aparecer:

  • infecciones respiratorias;
  • infecciones urinarias;
  • infecciones cutáneas;
  • reactivación de tuberculosis si no se detecta antes;
  • reactivación de hepatitis B en personas portadoras;
  • infecciones oportunistas poco frecuentes;
  • reacciones durante la perfusión;
  • reacciones en el lugar de inyección;
  • dolor de cabeza;
  • fiebre;
  • erupciones cutáneas;
  • psoriasis paradójica con anti-TNF en algunos casos;
  • lupus-like o reacción tipo lupus con anti-TNF en casos raros;
  • alteraciones hepáticas;
  • empeoramiento de insuficiencia cardiaca en determinados pacientes con anti-TNF;
  • problemas neurológicos desmielinizantes en casos raros;
  • aumento pequeño de ciertos riesgos oncológicos según medicamento, combinación, edad y factores individuales.

Crohn’s & Colitis Foundation recalca que los biológicos pueden afectar la capacidad de combatir infecciones y que los pacientes deben hablar con su médico sobre vacunas y avisar ante fiebre u otros signos de infección.

Esto no significa que los biológicos sean “veneno”.

Significa que son tratamientos serios.

Y los tratamientos serios necesitan controles serios.

Qué controles se hacen antes de biológicos

Antes de iniciar un biológico, el equipo médico puede pedir:

  • analítica completa;
  • función hepática y renal;
  • serologías de hepatitis B y C;
  • cribado de tuberculosis;
  • VIH en algunos contextos;
  • revisión de vacunas;
  • varicela si procede;
  • embarazo si procede;
  • antecedentes de cáncer;
  • antecedentes de infecciones;
  • revisión dermatológica en algunos casos;
  • valoración cardiológica si hay antecedentes;
  • evaluación de otros tratamientos inmunosupresores;
  • situación nutricional;
  • actividad real de la enfermedad.

No es burocracia.

Es seguridad.

Si se bloquea parte del sistema inmune, antes hay que saber qué infecciones latentes o riesgos pueden activarse.

Qué debe vigilar una persona en tratamiento biológico

Debe avisar al equipo médico si aparece:

  • fiebre;
  • tos persistente;
  • dificultad para respirar;
  • dolor al orinar;
  • infección cutánea;
  • heridas que no curan;
  • herpes zóster;
  • pérdida de peso inexplicada;
  • sudoración nocturna;
  • cansancio extremo diferente;
  • ictericia;
  • dolor abdominal intenso;
  • reacción tras perfusión;
  • hinchazón facial o dificultad respiratoria;
  • erupciones cutáneas importantes;
  • síntomas neurológicos nuevos;
  • dolor torácico;
  • empeoramiento rápido.

No se trata de vivir obsesionado.

Se trata de avisar a tiempo.

Biosimilares: qué son

Los biosimilares son medicamentos biológicos muy similares a un biológico original ya aprobado.

No son genéricos exactos, porque los biológicos son moléculas complejas.

Pero deben demostrar similitud en calidad, seguridad y eficacia respecto al producto de referencia.

En Crohn se usan biosimilares de algunos anti-TNF y otros biológicos según país y sistema sanitario.

Para el paciente, lo importante es preguntar:

¿Qué medicamento exacto estoy recibiendo? ¿Es original o biosimilar? ¿Hay cambio de marca? ¿Cómo se va a controlar la respuesta? ¿Qué hago si noto pérdida de efecto o reacción?

El biosimilar no debe vivirse automáticamente como peor.

Debe entenderse y seguirse correctamente.

Nuevas terapias y pequeñas moléculas

Además de biológicos, en Crohn existen terapias orales más nuevas llamadas pequeñas moléculas.

Una de las más relevantes es upadacitinib, un inhibidor de JAK.

A diferencia de muchos biológicos, que suelen ser inyectados o intravenosos, upadacitinib se toma por vía oral.

Actúa sobre vías de señalización dentro de las células inmunes, reduciendo señales inflamatorias.

FDA recoge que upadacitinib se usa en adultos con Crohn moderado o grave cuando uno o más anti-TNF no han funcionado bien o no se toleran.

Pero esta clase de medicamentos tiene advertencias importantes.

Upadacitinib y riesgos importantes

Upadacitinib puede ser eficaz en algunas personas con Crohn moderado-grave, pero tiene riesgos relevantes.

La ficha de FDA incluye advertencias sobre infecciones graves, mortalidad, malignidad, eventos cardiovasculares mayores y trombosis.

Puede asociarse a:

  • infecciones graves;
  • tuberculosis;
  • herpes zóster;
  • infecciones oportunistas;
  • alteraciones de lípidos;
  • alteraciones hepáticas;
  • bajada de células sanguíneas;
  • acné;
  • náuseas;
  • fiebre;
  • aumento de CPK;
  • riesgo de trombosis;
  • riesgo cardiovascular en determinados perfiles;
  • advertencias sobre cáncer en determinados contextos.

Además, no se recomienda combinarlo con otros inhibidores JAK, biológicos para Crohn o inmunosupresores potentes como azatioprina o ciclosporina, según ficha FDA.

Esto debe explicarse sin miedo y sin maquillaje:

las nuevas terapias pueden ser muy útiles, pero no son tratamientos “ligeros”.

Deben indicarse con selección de paciente, controles y vigilancia.

Antibióticos en Crohn

Los antibióticos no son el tratamiento de fondo habitual para controlar Crohn luminal en todos los pacientes.

Pero pueden ser importantes en situaciones concretas:

  • abscesos;
  • fístulas;
  • enfermedad perianal;
  • infección bacteriana;
  • complicaciones postquirúrgicas;
  • sobrecrecimiento bacteriano en determinados casos;
  • sospecha de infección intestinal concreta.

NIDDK menciona antibióticos para prevenir o tratar complicaciones con infección, como abscesos y fístulas.

Pero no deben tomarse por cuenta propia.

Un antibiótico puede aliviar temporalmente una supuración o infección, pero no cura una fístula compleja si hay trayecto, absceso o inflamación activa.

Y un uso inadecuado puede favorecer resistencias, diarrea, alteración de microbiota o infecciones como Clostridioides difficile.

Aminosalicilatos: por qué no son el centro de Crohn

Los aminosalicilatos, como mesalazina, han tenido más papel histórico en enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente en colitis ulcerosa.

En Crohn, su papel es limitado y no suelen ser el tratamiento principal para enfermedad moderada o grave.

Esto es importante porque algunas personas piensan que todos los tratamientos antiinflamatorios intestinales sirven igual para Crohn y colitis ulcerosa.

No es así.

Crohn puede afectar capas profundas, intestino delgado, zona perianal, fístulas y estenosis. Por eso muchas veces requiere estrategias más potentes o más dirigidas.

Tratamiento combinado: cuándo se combinan medicamentos

A veces el especialista puede combinar tratamientos.

Por ejemplo, un biológico con un inmunomodulador.

Esto puede buscar:

  • aumentar eficacia;
  • reducir formación de anticuerpos contra el biológico;
  • mejorar niveles del medicamento;
  • controlar enfermedad compleja.

Pero combinar tratamientos también puede aumentar riesgos:

  • infecciones;
  • toxicidad hepática;
  • bajada de defensas;
  • algunos riesgos oncológicos según perfil;
  • más necesidad de controles.

Crohn’s & Colitis Foundation explica que la terapia combinada puede aumentar la eficacia del biológico, pero también puede aumentar el riesgo de efectos secundarios adicionales, por lo que debe individualizarse.

No se combina por capricho.

Se combina cuando el beneficio esperado supera el riesgo.

Por qué no conviene cambiar o suspender medicación por cuenta propia

Una persona con Crohn puede tener miedo de los efectos secundarios.

Es comprensible.

Pero suspender medicación por cuenta propia puede ser peligroso.

Puede provocar:

  • brote;
  • pérdida de respuesta;
  • formación de anticuerpos contra biológicos;
  • recaída de fístulas;
  • empeoramiento de enfermedad perianal;
  • ingreso;
  • necesidad de corticoides;
  • cirugía;
  • complicaciones;
  • dificultad para recuperar control.

Esto no significa que haya que aguantar cualquier efecto secundario.

Significa que si algo va mal, hay que hablarlo.

A veces se ajusta dosis.

A veces se cambia de familia.

A veces se hacen niveles de fármaco.

A veces se cambia a otra vía.

A veces se retira.

Pero debe hacerse con estrategia.

No por impulso.

Qué controles generales pueden necesitar estos tratamientos

Según el medicamento, pueden necesitarse:

  • hemograma;
  • función hepática;
  • función renal;
  • PCR;
  • calprotectina;
  • niveles de fármaco;
  • anticuerpos anti-fármaco;
  • cribado de tuberculosis;
  • hepatitis B y C;
  • vacunas;
  • vitamina D;
  • hierro y ferritina;
  • vitamina B12;
  • control dermatológico;
  • control ginecológico según edad y contexto;
  • densitometría ósea si hay uso importante de corticoides u otros riesgos;
  • control de lípidos con algunos fármacos;
  • vigilancia de infecciones;
  • seguimiento endoscópico o por imagen.

Los controles no significan que el tratamiento sea necesariamente malo.

Significan que se está usando con seguridad.

Vacunas y prevención de infecciones

Antes de tratamientos inmunosupresores, biológicos o pequeñas moléculas, conviene revisar vacunas.

Puede ser necesario valorar:

  • gripe;
  • neumococo;
  • hepatitis B;
  • hepatitis A en determinados casos;
  • varicela si no hay inmunidad;
  • herpes zóster según edad, riesgo y tipo de vacuna;
  • COVID-19;
  • virus del papiloma humano según edad y contexto;
  • otras vacunas según país, edad, viajes y situación clínica.

Las vacunas vivas suelen requerir especial cuidado en personas inmunosuprimidas.

Por eso la revisión debe hacerse antes de iniciar ciertos tratamientos cuando sea posible.

Crohn’s & Colitis Foundation recomienda hablar con el médico sobre prevención de infecciones y vacunas adecuadas antes y durante terapias biológicas.

Embarazo, fertilidad y medicación

Este tema debe hablarse siempre con el especialista.

Algunos medicamentos pueden mantenerse durante embarazo si el beneficio supera riesgos y están considerados compatibles en determinados contextos.

Otros, como metotrexato, deben evitarse por riesgo fetal.

La enfermedad activa también puede ser perjudicial.

Por eso el objetivo no debe ser “dejar todo por miedo”, sino planificar.

Una persona con Crohn que quiera embarazo o pueda quedarse embarazada debe hablarlo antes de cambiar tratamiento.

También los hombres que toman ciertos medicamentos deben consultar si están planificando reproducción.

La clave es no improvisar.

Medicamentos que conviene evitar o usar con cuidado

En Crohn se debe tener cuidado con:

  • antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco, salvo indicación médica concreta;
  • antidiarreicos si hay sospecha de brote grave, infección, obstrucción o inflamación intensa;
  • antibióticos sin indicación;
  • corticoides sobrantes de otros brotes;
  • suplementos “inmunoestimulantes” sin consultar;
  • productos naturales que prometen curar Crohn;
  • cambios bruscos de medicación;
  • mezclar tratamientos sin avisar al especialista.

NIDDK recomienda consultar antes de tomar medicamentos sin receta y advierte que los antiinflamatorios no esteroideos pueden empeorar síntomas en Crohn.

Natural no significa seguro.

Y “me fue bien una vez” no significa que sirva ahora.

Señales de alarma durante tratamientos de Crohn

Una persona en tratamiento para Crohn debe consultar de forma prioritaria si aparece:

  • fiebre persistente;
  • escalofríos;
  • tos persistente;
  • dificultad para respirar;
  • dolor torácico;
  • dolor o hinchazón en una pierna;
  • debilidad súbita;
  • pérdida de fuerza;
  • alteraciones neurológicas nuevas;
  • dolor abdominal intenso;
  • vómitos repetidos;
  • distensión abdominal marcada;
  • imposibilidad para expulsar gases o heces;
  • sangre abundante en heces;
  • heces negras;
  • ictericia;
  • orina muy oscura;
  • cansancio extremo nuevo;
  • moretones o sangrados anómalos;
  • infección urinaria;
  • herpes zóster;
  • heridas que no curan;
  • supuración perianal;
  • bulto doloroso alrededor del ano;
  • pérdida de peso rápida;
  • reacción tras perfusión o inyección;
  • hinchazón de labios, cara o dificultad respiratoria;
  • cambios psiquiátricos intensos con corticoides;
  • ideas de hacerse daño o cambios de conducta graves.

No todas estas señales significan una complicación grave.

Pero no deben normalizarse.

Beneficio y riesgo: la decisión real

En Crohn, ningún tratamiento serio está libre de riesgos.

Pero no tratar también tiene riesgos.

La inflamación mantenida puede producir:

  • estenosis;
  • fístulas;
  • abscesos;
  • obstrucción;
  • perforación;
  • anemia;
  • déficits nutricionales;
  • pérdida de peso;
  • pérdida de masa muscular;
  • hospitalizaciones;
  • cirugía;
  • deterioro de calidad de vida;
  • daño intestinal acumulado.

Por eso la pregunta no es:

“¿Este medicamento tiene efectos secundarios?”

La pregunta correcta es:

“En mi caso, ¿el beneficio esperado supera el riesgo?”

Y esa respuesta depende de:

  • localización;
  • gravedad;
  • actividad inflamatoria;
  • edad;
  • antecedentes;
  • infecciones previas;
  • cirugías;
  • enfermedad perianal;
  • estenosis;
  • fístulas;
  • deseos reproductivos;
  • otros tratamientos;
  • tolerancia;
  • preferencias informadas;
  • objetivos médicos.

Crohn se trata con medicina personalizada, no con miedo general.

Errores frecuentes sobre tratamientos de Crohn

Error 1: Pensar que los corticoides son un tratamiento de mantenimiento

No. Pueden ser útiles para apagar un brote, pero no son una buena estrategia crónica.

Error 2: Dejar corticoides de golpe

Puede provocar retirada, recaída o insuficiencia suprarrenal.

Error 3: Pensar que si un biológico da miedo es mejor no tratarse

No tratar Crohn activo también tiene riesgos importantes.

Error 4: Suspender medicación al sentirse bien

La remisión necesita mantenimiento y seguimiento.

Error 5: Tomar antibióticos o corticoides sobrantes

Puede ser peligroso y enmascarar infecciones o complicaciones.

Error 6: Pensar que todos los inmunosupresores son iguales

Azatioprina, mercaptopurina, metotrexato, biológicos y JAK actúan de formas distintas y tienen riesgos distintos.

Error 7: No hacer controles

Los controles detectan toxicidad, infecciones, anemia, déficits y pérdida de eficacia.

Error 8: No avisar de fiebre o infección

Con inmunosupresión, una infección puede necesitar valoración temprana.

Error 9: Creer que “nuevo” significa “sin riesgo”

Las nuevas terapias pueden ser útiles, pero también tienen advertencias importantes.

Error 10: Vivir la medicación como derrota

Tomar tratamiento no significa ser débil. Significa intentar controlar una enfermedad que no debe dejarse avanzar.

Preguntas útiles para hacer al especialista

Una persona con Crohn puede preguntar:

¿Qué objetivo tiene este medicamento en mi caso? ¿Es para inducir remisión o para mantenerla? ¿Cuánto tarda en hacer efecto? ¿Qué efectos secundarios son frecuentes? ¿Qué efectos secundarios son graves? ¿Qué controles necesito? ¿Debo hacer cribado de tuberculosis o hepatitis? ¿Tengo que revisar vacunas antes de empezar? ¿Puedo tomar este medicamento si quiero embarazo? ¿Debo evitar antiinflamatorios? ¿Puedo tomar antidiarreicos? ¿Qué hago si tengo fiebre? ¿Qué hago si olvido una dosis? ¿Puedo suspenderlo si me encuentro bien? ¿Cuándo sabremos si funciona? ¿Qué haremos si pierde efecto? ¿Necesito niveles de fármaco o anticuerpos? ¿Este tratamiento reduce la necesidad de corticoides? ¿Estoy en riesgo de corticodependencia? ¿Qué alternativa hay si no tolero este medicamento? ¿Mi enfermedad necesita tratamiento biológico o pequeña molécula? ¿Qué señales indican urgencia? ¿Cómo mediremos remisión: síntomas, calprotectina, colonoscopia, resonancia o todo junto?

Estas preguntas ayudan a transformar miedo en información.

Y en Crohn, un paciente informado suele tomar mejores decisiones junto a su equipo médico.

Conclusión

Los tratamientos de Crohn no deben explicarse como una lista de nombres difíciles.

Cada medicamento tiene una función.

Los corticoides sirven para bajar inflamación rápido en brotes, pero no son una solución de mantenimiento y pueden tener efectos secundarios duros.

Se retiran poco a poco porque el cuerpo necesita recuperar su producción natural de cortisol y porque retirarlos mal puede ser peligroso.

Los inmunosupresores como azatioprina, mercaptopurina o metotrexato pueden ayudar en mantenimiento o estrategias combinadas, pero requieren tiempo, controles y vigilancia de toxicidad.

Los biológicos son terapias dirigidas que han cambiado el tratamiento de Crohn moderado-grave, pero aumentan ciertos riesgos de infección y necesitan cribado y seguimiento.

Los biosimilares pueden ser alternativas válidas cuando están correctamente aprobados y controlados.

Las nuevas terapias orales, como inhibidores JAK, pueden ser útiles en pacientes seleccionados, pero tienen advertencias importantes y no deben banalizarse.

Los antibióticos pueden ayudar en infecciones, abscesos, fístulas o enfermedad perianal, pero no son una solución general para todo Crohn.

La alimentación acompaña.

La cirugía puede ser necesaria en complicaciones.

Y el seguimiento es parte del tratamiento, no un extra.

En Universo Tú, este capítulo existe para dejar una idea clara:

la medicación para Crohn puede dar respeto.

Y debe dar respeto.

Pero el miedo no debe sustituir a la información.

Una persona con Crohn necesita saber qué toma, por qué lo toma, qué riesgos tiene, qué beneficios busca y cuándo debe avisar.

Porque el objetivo no es medicarse sin entender.

El objetivo es tratar la enfermedad con conocimiento, prudencia y una estrategia real para proteger el intestino, la vida diaria y el futuro.

Recursos relacionados del Bloque 22

Alimentación antiinflamatoria mediterránea

La alimentación antiinflamatoria mediterránea puede ser un recurso de acompañamiento, organización y cuidado digestivo dentro de Universo Tú. Puede ayudar a priorizar alimentos frescos, reducir ultraprocesados, mejorar la planificación de comidas y construir una base alimentaria más amable.

Pero debe quedar claro: la alimentación antiinflamatoria mediterránea no sustituye corticoides, inmunosupresores, biológicos, pequeñas moléculas, antibióticos indicados, colonoscopia, biopsias, analíticas, calprotectina fecal, resonancia, TAC, cirugía, digestivo, enfermería especializada, nutricionista clínico ni seguimiento profesional.

Durante tratamientos inmunosupresores, biológicos o nuevas terapias, la alimentación debe adaptarse a síntomas, brote o remisión, estenosis, diarrea, pérdida de peso, anemia, déficits nutricionales, resección ileal, tolerancia individual y riesgo de infección alimentaria en personas inmunodeprimidas. No debe usarse una dieta extrema como sustituto del tratamiento médico.

Estos botones deben llevar directamente a las recetas o menús consultables estacionales del Bloque 22, no al texto general del bloque:

[Ver recetas antiinflamatorias de verano]

[Ver recetas antiinflamatorias de otoño]

[Ver recetas antiinflamatorias de invierno]

[Ver recetas antiinflamatorias de primavera]

Preguntas frecuentes

¿Qué medicamentos se usan para tratar Crohn?

En Crohn pueden usarse corticoides, inmunosupresores, biológicos, biosimilares, pequeñas moléculas, antibióticos en situaciones concretas, nutrición clínica y cirugía cuando hay complicaciones o enfermedad que no responde.

¿Para qué sirven los corticoides en Crohn?

Los corticoides sirven para reducir inflamación rápidamente durante un brote. No son una buena estrategia de mantenimiento a largo plazo.

¿Por qué los corticoides se quitan poco a poco?

Porque el cuerpo puede reducir su producción natural de cortisol durante el tratamiento. Retirarlos bruscamente puede provocar síntomas de retirada, recaída o insuficiencia suprarrenal.

¿Qué efectos secundarios tienen los corticoides?

Pueden causar insomnio, ansiedad, cambios de humor, aumento de apetito, retención de líquidos, subida de glucosa, hipertensión, infecciones, osteoporosis, pérdida muscular, cataratas, glaucoma, piel fina y supresión suprarrenal.

¿Qué son los inmunosupresores en Crohn?

Son medicamentos que reducen o modulan la actividad del sistema inmune. Incluyen azatioprina, mercaptopurina y metotrexato, entre otros.

¿Qué riesgos tiene la azatioprina?

Puede producir náuseas, alteración hepática, bajada de defensas, pancreatitis, infecciones, toxicidad sanguínea y aumento de algunos riesgos cutáneos u oncológicos en determinados contextos.

¿Qué son los biológicos en Crohn?

Los biológicos son tratamientos dirigidos, normalmente anticuerpos, que bloquean vías específicas de la inflamación. Incluyen anti-TNF, anti-integrinas y anti-interleucinas.

¿Qué riesgos tienen los biológicos?

Pueden aumentar el riesgo de infecciones, reacciones de perfusión o inyección, alteraciones hepáticas, reacciones cutáneas y otros riesgos menos frecuentes según medicamento y perfil del paciente.

¿Qué es upadacitinib en Crohn?

Upadacitinib es una pequeña molécula oral inhibidora de JAK usada en adultos con Crohn moderado-grave en determinados contextos, especialmente cuando otros tratamientos no han funcionado o no se toleran.

¿Qué riesgos tienen los inhibidores JAK?

Pueden asociarse a infecciones graves, herpes zóster, alteraciones analíticas, aumento de lípidos, trombosis, eventos cardiovasculares y advertencias sobre malignidad y mortalidad en determinados perfiles.

¿Puedo dejar el tratamiento si estoy mejor?

No debe suspenderse ningún tratamiento de Crohn sin hablar con el especialista. Sentirse mejor no siempre significa que la inflamación esté controlada.

¿La alimentación sustituye la medicación en Crohn?

No. La alimentación puede acompañar el tratamiento y mejorar el estado nutricional, pero no sustituye corticoides, inmunosupresores, biológicos, pequeñas moléculas, cirugía ni seguimiento especializado cuando están indicados.

Fuentes y referencias consultadas

  • National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, NIDDK / NIH: tratamiento de Crohn, objetivos terapéuticos, corticoides de uso corto, inmunosupresores, biológicos, pequeñas moléculas, cirugía, antibióticos y manejo de síntomas.
  • American College of Gastroenterology, ACG: guías clínicas sobre manejo de Crohn, síntomas, inflamación objetiva, corticoides, corticodependencia, biológicos, inmunomoduladores y seguimiento.
  • European Crohn’s and Colitis Organisation, ECCO: guías terapéuticas sobre Crohn, tratamiento médico, biológicos, inmunomoduladores, nuevas terapias, enfermedad complicada y criterios de manejo.
  • ECCO-ESGAR: recomendaciones sobre diagnóstico, endoscopia, imagen y monitorización de enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Crohn’s & Colitis Foundation: información para pacientes sobre medicación en Crohn, biológicos, inmunomoduladores, riesgos de infección, vacunas, combinación terapéutica y efectos secundarios.
  • Mayo Clinic: información clínica sobre corticoides, prednisona, retirada progresiva, efectos secundarios y complicaciones del uso prolongado.
  • MedlinePlus / Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos: información sobre prednisona, efectos secundarios y precauciones.
  • FDA: ficha de upadacitinib / Rinvoq con indicaciones, limitaciones de uso y advertencias sobre infecciones graves, malignidad, eventos cardiovasculares, trombosis y mortalidad.
  • NHS: información sobre prednisolona, necesidad de retirada progresiva y riesgos de suspensión brusca.
  • GETECCU / G-EducaInflamatoria: recursos en español sobre tratamientos de enfermedad inflamatoria intestinal, corticoides, inmunosupresores, biológicos, vacunas, efectos secundarios y seguimiento.
  • Hospital Clínic Barcelona: información clínica sobre enfermedad inflamatoria intestinal, tratamiento, seguimiento y educación al paciente.
  • PubMed / NCBI: revisiones científicas sobre corticoides, inmunomoduladores, biológicos, biosimilares, inhibidores JAK, seguridad, eficacia, infecciones, toxicidad y estrategias treat-to-target en Crohn.

Aclaración editorial de Universo Tú

Este contenido tiene una finalidad informativa, educativa y de acompañamiento. No sustituye una consulta médica, un diagnóstico, una analítica, una calprotectina fecal, una colonoscopia, una biopsia, una resonancia, un TAC, una ecografía intestinal, una valoración de enfermedad perianal, una pauta farmacológica, un ajuste de dosis, una retirada de corticoides, un tratamiento biológico, una pequeña molécula, una cirugía, una revisión postoperatoria, una atención de enfermería especializada, una valoración nutricional clínica ni un seguimiento profesional.

La enfermedad de Crohn y sus tratamientos deben individualizarse. Ninguna persona debe iniciar, suspender, reducir, aumentar o combinar corticoides, inmunosupresores, biológicos, antibióticos, pequeñas moléculas, suplementos o medicamentos sin indicación de su equipo médico.

Cualquier fiebre persistente, infección importante, dificultad respiratoria, dolor torácico, síntomas neurológicos nuevos, dolor abdominal intenso, vómitos repetidos, distensión marcada, imposibilidad para expulsar gases o heces, sangre abundante, heces negras, ictericia, reacción alérgica, supuración perianal, bulto doloroso alrededor del ano, deterioro rápido, debilidad intensa o cambios graves del estado de ánimo debe consultarse con un profesional sanitario.

En Universo Tú, la información se ofrece para ayudar a comprender el tratamiento con más claridad, no para generar miedo ni para reemplazar la atención médica.

Idea principal

El tratamiento de la enfermedad de Crohn va más allá de aliviar síntomas, buscando controlar la inflamación, prevenir brotes y mantener la remisión a largo plazo, comprendiendo que cada tipo de medicamento tiene un propósito y efectos específicos que el paciente debe conocer.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los corticoides y para qué se usan en la enfermedad de Crohn?
Los corticoides son potentes antiinflamatorios que imitan hormonas naturales del cuerpo y se usan en Crohn para controlar brotes o fases de actividad inflamatoria. Su función principal es reducir rápidamente la inflamación, pero no modifican el curso a largo plazo de la enfermedad. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Por qué no se deben dejar los corticoides de golpe?
Los corticoides no deben suspenderse abruptamente porque el cuerpo reduce su producción natural de cortisol cuando se toman. Dejarlos de golpe puede causar síntomas de retirada o insuficiencia suprarrenal ya que el cuerpo no tiene tiempo para reanudar la producción de su propia hormona. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Cuáles son los efectos secundarios de los corticoides a corto plazo?
A corto plazo, los corticoides pueden provocar insomnio, nerviosismo, cambios de humor, aumento del apetito y peso, retención de líquidos, acné, aumento de glucosa o tensión arterial, y mayor riesgo de infecciones. Estos efectos se aceptan en brotes graves por la necesidad de controlar la inflamación. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Qué diferencia la idea principal de tratamiento en Crohn del alivio de síntomas?
La idea principal de tratamiento en Crohn no busca solo aliviar síntomas como el dolor o la diarrea, sino controlar la inflamación, reducir brotes, evitar daño intestinal y mantener la remisión. El objetivo es una gestión integral para mejorar la calidad de vida y estabilizar la enfermedad a largo plazo, utilizando diferentes tipos de medicamentos para distintos propósitos. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.
¿Qué objetivos busca el tratamiento médico de la enfermedad de Crohn?
Los objetivos del tratamiento para la enfermedad de Crohn incluyen reducir la inflamación intestinal, prevenir futuros brotes, mantener la enfermedad en remisión, evitar complicaciones, recuperar la calidad de vida del paciente y mantener la condición lo más estable posible. Estos objetivos se logran a través de distintas estrategias terapéuticas adaptadas a cada individuo. Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional cualificado.

Referencias

  1. NIDDK/NIH (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases)
  2. Mayo Clinic
  3. NHS (National Health Service)
  4. ACG (American College of Gastroenterology)

Ayuda pública

Dónde pedir ayuda pública

Servicios oficiales y gratuitos de orientación, atención o emergencia.